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01 de Mar de 2013

El pluralismo en Catalunya

Lo anormal sería que la sociedad catalana no fuera plural. Que fuera monolítica, como preferirían ciertos extremismos, de uno y otro signo. Pues no, resulta que es una sociedad normal, con algunas características muy acentuadas.

Por su historia peculiar y su rica composición social, no puede ser otra cosa que plural en todos los aspectos: lingüístico, cultural, demográfico, racial, religioso, ideológico, etc. Y esto se refleja, lógicamente, en su pluralismo político.

Este pluralismo político que resuelve -o debería resolver, siempre- sus tensiones en el campo de las reglas democráticas. Con juego limpio, sin trampas, sin animo de imposición de unos sobre otros. No siempre ocurre de forma tan nítida. En la política hay intereses y pasión que, con frecuencia, obnubilan la mente; entonces empieza la incomprensión mutua.

El tema identitario, sobretodo cuando se alía, o sirve de tapadera, a intereses económicos, tensiona el debate político hasta extremos que dificultan la convivencia, poniéndose, a veces, en fuera de juego de la normativa democrática vigente, hurgando e incluso ‘inventándose’ otros terrenos democráticos..La inventiva es libre, pero la convivencia requiere normas.

En el campo de juego democrático deben caber todas las tendencias políticas para competir en buena lid. Por ejemplo, todas las derivadas de la distinta conjunción de posiciones identitarias y sociales diversas. Todas las que en el escenario actual pugnan por conservar o por ganar cuotas de poder.

El panorama es amplio y complejo. En los extremos están las formaciones políticas que consideran Catalunya como una parte de la España unitaria (PPC), y las que defienden que constituye una ‘identidad nacional’ a parte, totalmente distinta.(ERC). Dentro de estas últimas, hay las que circunscriben esta ‘identidad nacional’ al antiguo Principado, y, contrariamente, las que (como CUP) la extienden a todos los ‘Païssos Catalans’ (la histórica Corona de Aragón); posición ésta  bastante marginada o en declive. Entre estos extremos, con sus peculiaridades, están las demás tendencias.

Tres importantes movimientos recientes han trastocado el panorama clásico de ‘catalanistas’ y ‘españolistas’, en sus distintos grados: el nacionalismo moderado y colaborador con el Estado (CiU de Jordi Pujol); el ‘españolismo matizado’ defensor de la singularidad catalana dentro de España (PSC-PSOE), y el ‘autonomismo constitucionalista’ (PPC, de Sánchez-Camacho).

Pero los tres movimientos que han cambiado la escena han sido, principalmente: la radicalización repentina de Artur Mas (CDC), apostando por el ‘soberanismo’ rupturista con España; la aparición con fuerza de Ciutadans (Albert Ribera) optando por el respeto escrupuloso del marco constitucional desde una izquierda catalana ilustrada, y la irrupción de Pere Navarro (PSC) liderando un socialismo catalán federal y contrario a la independencia pero a favor de que una nueva relación Catalunya-España surja del ejercicio, legal y pactado, del ‘derecho a decidir’ reconocido al pueblo catalán, en virtud de un invocado “principio democrático”, que ampara personas y pueblos.

Convendrían nuevas matizaciones para una mayor clarificación. Pero lo que más llama la atención ahora, es el paso dado por el PSC de Pere Navarro (distanciándose claramente del PSOE), pero manteniendo una fundamental diferencia con CiU de Artur Mas, a cuya órbita, sin embargo, parece acercarse.

Artur Mas (CiU) pactando -para mantener la presidencia de la Generalitat- con Oriol Junqueras (ERC), no solo se ha propuesto liderar el proceso independentista, sino que ha conseguido que el Parlament proclamase la “soberanía del pueblo catalán”, definiendo a Catalunya como un "sujeto político y jurídico soberano". Es decir, primero proclama unilateralmente la “soberanía” para que después, en referéndum o consulta, se consagre un “estado independiente”, sea de forma legal o al margen de la ley. Como era de esperar, el gobierno del Estado ya ha anunciado que recurrirá este acuerdo ante el Constitucional. Con lo cual, por ahora, el freno está echado.

¿Qué hace Pere Navarro (PSC)?. Primero se declara contrario a la independencia y afirma, además, que un eventual referéndum ha de ser “legal y pactado” con el Gobierno, y que en este caso su partido votaría en contra. Sin embargo, de entrada proclama que el pueblo catalán, por un principio democrático, tiene ya “el derecho a decidir” sobre su futuro, pudiendo decir “sí” o “no” a la independencia. Pero la cuestión de fondo es esta:: atribuirse el “derecho a decidir” sobre el futuro ¿no supone ya una implícita declaración de “soberania”, aunque luego en un referéndum se vote “no” a la independencia?.



La diferencia con la “Declaración” del Parlament, propiciada per. Mas y Junqueras, está en que esta presupone que -proclamada ya la soberanía- habrá que votarse a favor de la secesión, mientras que la propuesta de Navarro se sitúa, aparentemente, en una una posición más neutra, pero sobre todo se diferencia en que la consulta habrá de hacerse por la vía del diálogo y de forma “legal y pactada”. Casi nada.

Catalunya es y seguirá siendo plural y diversa, quizás más que cualquier sociedad normal. Y con una personalidad muy acusada. Pero, en el contexto actual, esta misma diversidad y pluralidad pueden ser un obstáculo infranqueable a su proclamado sueño, más o menos amplio, de soberanía.












 





 











 

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