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25 de Desembre de 2016

QUE PASA EN POLONIA

 PERIODISMO DIGITAL//.- ¿Qué pasa en Polonia? Periodistas, políticos y expertos analizan si la democracia está realmente en peligro y qué medidas debería tomar la UE ante la deriva autoritaria del Gobierno.

Polonia era un miembro modelo de la Unión Europea. Potencia regional en crecimiento, su economía se ajustó rápidamente a las exigencias del libre mercado tras la caída del muro de Berlín en 1989 (año en que firmó el Convenio de Comercio y Cooperación Económica con Bruselas) y su democracia se consolidó con pluralidad de partidos y medios de comunicación. En 2004 se incorporó a la UE. Un año después llegaron al poder los gemelos Kaczynski, cerebros del nacionalista y ultraconservador Ley y Justicia (PiS): Lech como presidente desde 2005 hasta su muerte en accidente de avión en 2010, Jaroslaw como primer ministro en 2006 y 2007.

A Jaroslaw lo sustituyó Donald Tusk y su Plataforma Cívica durante siete años, pero en las elecciones de 2015 los ultraconservadores ganaron con mayoría absoluta y ahora controlan la Presidencia (desde mayo), el Parlamento y el Gobierno (desde las legislativas de octubre, cuando la izquierda se quedó sin representación parlamentaria).

Obsesionados con limpiar Polonia de las “élites liberales y corruptas” y restaurar los “valores católicos y patrióticos”, las primeras decisiones de Ley y Justicia preocupan en Bruselas. Entre ellas están la nueva ley de medios por la que el ministro de Hacienda nombrará a los directores de la televisión y la radio públicas o la que afecta al Tribunal Constitucional, que establece que las decisiones se adopten con una mayoría de dos tercios en lugar de la mayoría simple requerida hasta ahora, suprime el párrafo relativo a su independencia del poder político, puede bloquear el trabajo de la institución y allanar el camino para que el PiS reforme el sistema de jubilación, limite la propiedad extranjera de la banca y los medios o cambie la Constitución para prohibir el aborto o el matrimonio homosexual.

Estas medidas inquietan en Europa casi tanto como la buena sintonía de Kaczynski con el desafiante y autoritario primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Ambos han sido el gran dolor de cabeza de los socios europeos en la crisis de los refugiados. Ahora la Eurocámara debate las nuevas leyes polacas en sesión plenaria, con declaraciones de la Comisión y del Consejo en presencia de la primera ministra, Beata Szydlo. También el presidente del Consejo Donald Tusk, rival político del Ejecutivo polaco, ha advertido que Polonia podría alejarse de Europa. Tras mantener su primera reunión con el mandatario Andrzej Duda, Tusk ha intentado rebajar la tensión entre Bruselas y Varsovia: “No somos enemigos y niego que exista una teoría de la conspiración en Europa. Polonia debe mantener la buena reputación que se ha labrado en los últimos 25 años”.

“La democracia en su sentido más general no está en peligro en Polonia, pero sí lo está la democracia liberal. Aunque el país convoca elecciones y otros mecanismos típicos de las democracias, cada vez respeta menos el imperio de la ley y algunos principios del constitucionalismo. Por tanto, no hay que descartar que pueda derivar hacia un régimen autoritario. La libertad de expresión es respetada y el Gobierno no ha intentado atacar a los medios privados, cuyo escenario sigue siendo plural. Los públicos, sin embargo, ya no existen: el nuevo Ejecutivo los ha convertido en medios del Estado para servir al partido en el Gobierno. La UE debe ser dura porque Polonia no es el único país con tendencias antidemocráticas. En esa línea están también Hungría y Eslovaquia. Europa no puede permitir tener entre sus miembros a países que no respetan el imperio de la ley. El mecanismo invocado por la Comisión es una buena advertencia, pero no servirá de mucho porque la aprobación de posibles sanciones contra Polonia —como perder algunos derechos en las votaciones— deben ser aprobadas por todos los estados miembros, y Hungría ya ha indicado que vetará cualquier intento en este sentido. En ese caso, los países occidentales de la UE deberían amenazar a Varsovia con sanciones económicas.”

“Sugerir que la democracia en Polonia está en peligro inminente es una gran exageración. El mayor peligro para Polonia y para toda la región no es un gobierno elegido democráticamente en Varsovia, sino las aspiraciones revisionistas e imperialistas de la Rusia de Putin.”

El problema de Polonia sirve para ampliar los que padece la cada vez más débil Europa.

Sebastià Barrufet Rialp, cronista transversal

Master en Periodismo Digital


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