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21 de Febrer de 2015

 El dato que sobresale de entre los ofrecidos por las encuestas, además del ascenso de Podemos, es la estrepitosa caída del Partido Popular. Según la estimación de voto ofrecida por el CIS, por ejemplo, el PP perdería casi la mitad de su porcentaje de apoyos, del 44% al 27%. Es un descenso sin precedentes para una formación que se considera hegemónica en el espectro ideológico que va del centro a la derecha en España. Además, el hueco que está abriendo el PP es en el centro, y no en el extremo. Lo cual lo hace no solo más grande, sino también mucho más importante: probablemente estos votos, al alcance de todos los  partidos, decidirán las siguientes elecciones. 

Pero las encuestas nos están hablando de otras cosas. Resulta que un partido que hace solo tres años consiguió acaparar el mayor poder en democracia que ninguna formación haya tenido (al menos después de UCD) está hoy en la peor situación posible, nadie en el PP estaba esperando semejante desmoronamiento. Las últimas encuestas dan a los populares una caída de millones de personas, alrededor de tres, cuatro o cinco (dependiendo de la abstención y del tamaño del censo). En las autonómicas y locales de mayo peligran tanto algunos de sus feudos históricos como otros territorios recién conquistados. ¿Pero quiénes son todos esos votantes? ¿Por qué se han ido? Y lo más misterioso de todo: ¿a dónde han ido a refugiar sus esperanzas políticas?

El PP está perdiendo sus apoyos más moderados. Utilizando el barómetro del CIS  y desgranando los datos se puede construir un perfil ideológico de aquellos ciudadanos que declaran su intención de votar por el PP en las próximas generales (o al menos una simpatía por el partido). Los llamaremos "los que siguen apoyando al PP". Este perfil se puede contrastar con el de quienes de hecho votaron a Rajoy y a su lista en noviembre de 2011 pero ahora declaran que no volverán a hacerlo, y que ya no sienten ningún tipo de simpatía por la formación. Son, claro, "los que ya no apoyan al PP".

Se observa que quien abandona el barco es mucho más moderado ideológicamente que quien se queda. De hecho, es posible poner etiquetas a estos números. El CIS pregunta a los españoles cómo se autodenominan en términos ideológicos. Resulta que un 64.5% de los simpatizantes del PP son conservadores, pero solo un 16.8% de quienes les votaron y se van se declaran tal cosa. Éstos se ven a sí mismos más como demócrata-cristianos, liberales o incluso progresistas. El PP se está convirtiendo (si es que no lo fue siempre, dirán muchos) en un partido netamente conservador. 

Y a dónde van estos votantes que buscan  más moderación. Hay varias hipótesis, la más difundida  es que hay una gran cantidad de voto oculto, esperando  volver al PP cuando se vean ante la urna pero que ahora mismo no quieren admitir que eso pueda suceder. La posibilidad de que esto pase es real, sin embargo, esta remontada no llegará ni tan siquiera a acercar al PP a las cotas de 2011. El daño más grande ya está hecho.

Lo que parece seguro es que del PP se va mucha gente. Se va sin saber bien a dónde ir, y eso que sus intenciones están dentro de la moderación. Se está abriendo un boquete de proporciones considerables en el centro del sistema político español. Nos falta saber quién lo va a llenar. 

Para contrarrestar el auge de Ciudadanos (C’s), una formación que parece destinada a recoger votos populares, el PP ha lanzado una consigna clara a su partido: hay que insistir en la idea de la procedencia catalana de la formación de Albert Rivera. 

Sin embargo, un catalán muy inteligente demócrata cristiano, Josep Antoni DURAN LLEIDA, tendría muchas más posibilidades. Duran ha logrado ganarse un lugar en el imaginario de la población española como un político serio y buen orador..

Imagen obtenida en Google 


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