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29 d'Octubre de 2016

 VISTOOLEIDO//.- PP, PSOE y Ciudadanos han sido incapaces de acordar un texto conjunto sobre la unidad de España. El partido de Rivera ha aceptado una enmienda a su PNL por parte del grupo parlamentario socialista en la que se mencionaba expresamente la reforma futura de la Constitución. No hizo lo mismo con una del PP presentada a última hora.

El portavoz adjunto de Ciudadanos, José Manuel Villegas, ha explicado que no aceptaban esa enmienda porque van a votar a favor de la PNL presentada por el PP y que por tanto «es redundante». Parecía entonces que el PP podría votar en contra de la PNL de Ciudadanos, mientras que la suya sí saldría adelante por el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha afirmado que el PP y el PSOE, aunque han hecho "cosas buenas", son incapaces de "regenerar" la vida pública a menos que C's entre en el Gobierno, como se ha visto -ha dicho- con los ERE en Andalucía o la Púnica en Madrid y la corrupción en Murcia.

Rivera, en declaraciones a los medios tras visitar el campus Google, ha insistido en que las nuevas informaciones que van surgiendo sobre estas tramas de corrupción ponen de relieve que "estos viejos partidos" están demostrando en muchos casos "incapacidad de regeneración".

Se ha referido al procesamiento de los expresidentes andaluces, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, por el caso de los ERE fraudulentos, que dejaron sus escaños gracias a C's, según ha dicho.

Porque fue el partido naranja -ha recalcado Rivera- el que puso como condición para apoyar al Gobierno andaluz que dejaran el escaño si eran imputados.

Ha recordado también que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, no quería comparecer ante el Parlamento andaluz por este caso, pero finalmente lo hizo porque Ciudadanos y la mayoría parlamentaria así lo quiso.

En la jornada posterior en que el PSOE decidió abstenerse y facilitar la investidura a Mariano Rajoy, el todavía presidente del Gobierno en funciones echó un cable a los socialistas, muy divididos en la cúpula y en las bases como consecuencia de este apoyo al PP. "Hay cosas que son buenas y de las que se puede hablar", dijo ayer Rajoy al referirse a la resolución que aprobó el Comité Federal del pasado domingo.

¿Será posible conseguir este espíritu constructivo entre PP y PSOE, algo inédito desde el final de la Transición salvo en las cuestiones fundamentales del terrorismo y la integridad territorial o cuando una directriz ha sido impuesta desde Bruselas? Probablemente la única razón que tendrá la cúpula socialista para justificar haber concedido el Gobierno a Rajoy es lograr, haciendo oposición pero llegando a acuerdos, ese "giro social" de las políticas del PP.

El PSOE traza los "objetivos políticos inaplazables" que los socialistas van a defender "ante el Gobierno y el conjunto de las fuerzas políticas". Unos temas son cuestionables, como la derogación de la reforma laboral, sobre todo ahora que se está comprobando con resultados que está surtiendo efecto, pero sí se pueden estudiar temas como la protección de los parados de larga situación o la nueva tipología de contratos -incluida ya en el acuerdo entre el PP y Ciudadanos-, sobre todo a raíz de las últimas sentencias judiciales sobre la temporalidad. Vemos imprescindible también ese "pacto de Estado en materia educativa", aunque tampoco estamos de acuerdo en la derogación "completa" de la Lomce, como piden los socialistas. Hay que recordar que si la educación en España está en el nivel que está se debe al modelo implantado por el PSOE en 1985, ya que, desde entonces, la única norma no socialista que ha llegado a aplicarse -y a medias- ha sido la del ex ministro José Ignacio Wert.

El consenso será imprescindible a la hora de proponer nuevas medidas contra la corrupción, así como para "recuperar la normalidad institucional con Cataluña" y promover un nuevo modelo de financiación autonómica, objetivos planteados también por el PSOE. La reforma de la Justicia deberá estar también entre las primeras metas de la legislatura que está a punto de comenzar.

En este marco se van a mover las relaciones entre el PP y el PSOE en los próximos meses. Por eso Rajoy va a necesitar componer un Ejecutivo con personas abiertas al diálogo y a la negociación, y que sean aceptadas por el resto de las fuerzas políticas. En este sentido, no se entendería, por ejemplo, la presencia en el próximo Gabinete del ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, cuando acaba de ser reprobado por todos los grupos de la oposición en el Congreso.

Lo cierto es que la próxima legislatura va a inaugurar una forma de gobernar inédita en España. Rajoy insistió ayer en su voluntad de "diálogo", con el único límite de la unidad de España y del cumplimiento de la ley: "De todo lo demás se puede hablar", afirmó. Una de las piedras de toque de ese afán de entendimiento será el talante de las personas que designe para su nuevo Gabinete. En la elección de los nuevos ministros va a notar Rajoy lo que supone presidir un Gobierno en franca minoría parlamentaria.

Mientras, La dirección de Podemos incidió este miércoles, tras el discurso de investidura de Mariano Rajoy, en el mensaje que lleva defendiendo desde hace semanas. La posibilidad de que el líder de PP siga en La Moncloa gracias a la abstención del PSOE en la segunda votación, inhabilita a los socialistas para liderar la oposición. El secretario general de la formación emergente, Pablo Iglesias, ha afirmado que  se presentará como única alternativa de lo que ha bautizado como “triple alianza”. El hallazgo retórico, adelantado el martes con ocasión de su reunión con el Rey, hace referencia a la coalición de finales del XIX entre los imperios alemán y austrohúngaro e Italia.

El coordinador federal de IU, Alberto Garzón, ha negado que Rajoy haya mostrado un cambio de actitud o predisposición al diálogo. “Creo que eso es radicalmente falso, es un intento de justificar lo que no es una abstención incondicional sino una rendición incondicional”. Alexandra Fernández, portavoz de En Marea, ha proclamado, sin medias tintas: “Vamos a tener una gran coalición que va a ser la de la España una, grande y libre”.

Sebastià Barrufet Rialp, cronista transversal


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