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15 de Novembre de 2016

 PERIODISMO DIGITAL//.- Antes de entregar la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump, el presidente Barack Obama visita Europa.Entre el 15 a 18 de noviembre, el presidente Obama visitará Grecia y Alemania.

Barack Obama, el presidente de Estados Unidos con menos vínculos vitales europeos de las últimas décadas, se acerca al final de su doble mandato de ocho años con Europa en el centro de las preocupaciones. En Polonia, durante la primera jornada del viaje que le llevará a España, Obama lanzó este viernes un mensaje de calma y confianza ante un continente agitado por la salida de Gran Bretaña de la UE, el terrorismo yihadista, el expansionismo ruso, la llegada de refugiados de Oriente Próximo y el auge de los populismos.

Obama llega a una Europa ensimismada y próxima al ataque de nervios. Gran Bretaña acaba de votar en referéndum marcharse de la UE. Las sanciones contra la Rusia de Putin no han desarmado su voluntad de injerencia en Ucrania. Los atentados terroristas en París y Bruselas demuestran que el Estado Islámico (ISIS, en sus siglas inglesa) tiene un pie en el continente. La inmigración y los refugiados dividen a los socios europeos e inflaman el miedo y la desconfianza. Movimientos populistas ganan elecciones o ven cerca el poder.

Todos estos fenómenos tienen en común, primero, que existen en EE UU: las semejanzas entre la campaña del Brexit y la de Donald Trump en EE UU, o entre Trump y el Frente Nacional francés, saltan a la vista, y las ansiedades ante el vendaval de la globalización o la inmigración son parecidas a ambas orillas del Atlántico. En algunos casos, además, afectan directamente a los intereses norteamericanos. Por ejemplo, el Brexit. Si las autoridades británicas hacen efectivo el mandato de las urnas y ponen en marcha el procedimiento para abandonar la UE, EE UU habrá perdido su socio esencial en el club. En vísperas del referéndum, celebrado el 23 de junio, Obama ya se pronunció abiertamente, como pocos líderes extranjeros hicieron, en favor de la permanencia.

En los planes del demócrata Obama, cuando en 2009 llegó a la Casa Blanca, Europa no figuraba en un lugar preminente. La suya debía ser, primero, la presidencia que pusiera fin a las guerras que había heredado de su antecesor, el republicano George W. Bush. Y, segundo, la presidencia del llamado pivote asiático, el giro estratégico hacia la región más pujante del planeta. Ambos planes han quedado a medias. Europa, el centro de gravedad de la política exterior y de seguridad de EE UU durante la Guerra Fría, ejerce un magnetismo obstinado en Washington. Y viceversa.

Bush, que dividió a los europeos, también ocupó el centro de sus obsesiones. Obama, cercano a los europeos por ideología, disfrutó al principio de las mieles de la obamamanía, pero, a veces exasperado por la cacofonía comunitaria y con la vista en Asia y Oriente Próximo, mantuvo la distancia.

Ahora la OTAN, en una crisis de identidad cuando combatía a los talibanes en el Hindu-Kush, recobra la centralidad. Las amenazas de Rusia en el Este, la guerra de Siria e Irak en la frontera con Turquía, socio de la alianza, y la migración e inestabilidad en el flanco sur devuelven a la organización su carácter europeo.

Con la OTAN, también EE UU y su fuerza militar regresan a Europa. Y Obama se descubre como uno de los apóstoles más convincentes de proyecto de la UE. “Una Europa integrada es uno de los mayores éxitos políticos y económicos de los tiempos modernos, y es un éxito que debe preservarse”, dijo en Varsovia. Obama, nacido y criado en el Pacífico, abandonará la Casa Blanca como uno de los presidentes más europeístas.

Donald Trump dice que va a restaurar a Estados Unidos a su antigua tradición de grandeza. Pero el presidente electo promete medidas que, de llegar a cumplirse, llevarán a su país a desempeñar un papel enteramente distinto al que ha cumplido en el pasado.

Esas medidas tienen el potencial de transformar profundamente varias reglas básicas de convivencia entre las naciones, en pie desde la Segunda Guerra Mundial.Y de impactar la vida de todos nosotros en maneras que apenas empezamos a considerar, a pocas horas de conocerse el terremoto político más grande de la historia contemporánea estadounidense.

El presidente estadounidense Barack Obama llega este martes a Atenas, en la primera etapa de una gira de despedida por Europa en la que intentará tranquilizar a sus homólogos sobre la victoria electoral de Donald Trump.

El 44º presidente de Estados Unidos probablemente había imaginado que su último viaje como mandatario iba a tener otro cariz, pero la llegada de Trump a la Casa Blanca copará todas las agendas.

Tras la victoria electoral del republicano, Obama será blanco de muchas interrogaciones sobre el rumbo que adoptará Estados Unidos en grandes temas de la política internacional, como el acuerdo sobre el clima y el programa nuclear iraní.

Obama irá primero a Grecia, donde se entrevistará con miembros del gobierno griego y visitará el Partenón, y luego irá a Alemania, donde se reunirá con la canciller alemana Angela Merkel, una de sus socias más cercanas.También se reunirá en ese país con el presidente francés François Hollande, la primera ministra británica Theresa May y con el primer ministro italiano Matteo Renzi.

Antes se subirse al Air Force One para realizar su último viaje a Europa como presidente de Estados Unidos, Barack Obama ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los líderes europeos fruto de su encuentro con Trump en la Casa Blanca: "Uno de los mensajes que voy a trasladar es su compromiso con la OTAN y la Alianza Atlántica". Asegura así que el magnate va a mantener las relaciones estratégicas de Estados Unidos después de que el republicano afirmara durante la campaña que la OTAN está obsoleta. En su primera rueda de prensa tras las elecciones, Obama ha confesado lo que todo el mundo sabía. Le preocupa, dice el todavía presidente norteamericano, el temperamento de Trump, que no le va a ayudar a la hora de tomar decisiones difíciles en la Casa Blanca. Obama empieza su última gira internacional. Hoy y mañana estará en Grecia. Después viajará a Alemania para acudir el viernes a la cumbre de despedida con los principales líderes europeos a la que asistirá el presidente español,Mariano Rajoy.

Sebastià Barrufet Rialp, cronista transversal

Master en Periodismo Digital


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