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24 de Gener de 2017

DONALD TRUMP CONTRA LOS HISPANOS

 PERIODISMO DIGITAL//.- Los titulares de Exteriores europeos han admitido que las palabras de Trump pueden hacer que sea necesario revisar a marchas forzadas la posición de la UE.

La Unión Europea está dividida entre quienes relativizan todavía las soflamas del presidente electo estadounidense, Donald Trump, y abogan por la calma "y la prudencia" -como el ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis- y quienes cada vez tienen más claro que la forma de hacer política de la campaña electoral no va a cambiar y que es necesario un frente común.

Las declaraciones de intenciones de Trump en las entrevistas concedidas a medios británicos y alemanes, en las que celebra el Brexit, augura más deserciones en la UE y arremete contra Angela Merkel o la OTAN han causado alarma. Así lo ha asegurado este lunes el ministro alemán de Exteriores y más que probable nuevo presidente federal, Frank-Walter Steinmeier. "Las palabras del presidente electo Trump, que considera obsoleta la OTAN, han sido recibidas con preocupación", ha indicado tras verse con el secretario general de la Alianza Atlántica.

El presidente Donald Trump llega a la Casa Blanca agitando el populismo y el nacionalismo."Desde hoy, América primero", proclama en su toma de posesión el nuevo mandatario de EE UU.

El populismo más agresivo y el nacionalismo más desacomplejado se instalaron este viernes en la Casa Blanca. Donald John Trump (Nueva York, 1946) dio el tono a su presidencia con el mismo discurso apocalíptico y antisistema que en menos de dos años le ha llevado de ser un estrafalario constructor y showman televisivo a convertirse en el 45º presidente de Estados Unidos. En la ceremonia inaugural, momento solemne en el que los nuevos presidentes suelen lanzar un mensaje de unidad, el republicano Trump arremetió contra las élites de Washington, se postuló como representante de los perdedores de la globalización y prometió colocar el eslogan América primero en el centro de sus políticas. Trump es Trump, y no cambiará como presidente.

En el año antiestablishment, cuando de Londres a París y de Viena a Washington políticos de todo signo sacuden el orden establecido, la irrupción de Trump en el sanctasanctórum del poder mundial es un triunfo rotundo e inesperado para este movimiento. Trump no habló en términos de izquierda y derecha, y eludió las propuestas más ideológicas, como la construcción del muro o la revocación de la reforma sanitaria del presidente Barack Obama. Articuló, con su lenguaje de frases breves y eslóganes memorables, una visión que oponía el pueblo contra las élites, y la nación contra el extranjero.

“Los olvidados y olvidadas de nuestro país dejarán de estar olvidados”, dijo el republicano Trump, en un discurso de 15 minutos muy parecido a la versión más extrema de los que pronunciaba en la campaña electoral que le dio la victoria el 8 de noviembre ante la demócrata Hillary Clinton. “Nunca volveréis a ser ignorados”.

Rodeado de los máximos representantes del poder en Washington, entre ellos el expresidente Obama, ante un público escaso comparado con otras ocasiones, Trump retrató a EE UU como un país en un estado de crimen y caos en el que las élites se han enriquecido y han maquinado a espaldas del pueblo. Al escuchar al nuevo presidente cargando contra “el pequeño grupo que cosecha los premios del Gobierno en la capital de nación mientras el pueblo soporta su coste”, era difícil pensar que las autoridades que le acompañaban ante el Capitolio no se sintieran aludidas.

“Vamos a quitarle el poder a Washington y devolvéroslo a vosotros, el pueblo americano”, comenzó. “El 20 de enero de 2017 será recordado como el día en que el pueblo se convirtió de nuevo en el gobernante de la nación”, añadió.

Antes, al mediodía en punto, hora local, Trump puso la mano sobre dos ejemplares de la Biblia, uno que le regaló su madre y otro que perteneció a Abraham Lincoln, el presidente que liberó a los esclavos, y repitió las 35 palabras del juramento y se convirtió en el 45º presidente de EE UU.

Donald Trump ha dado otro portazo a la comunidad hispana de Estados Unidos, la primera minoría del país. Además de no contar con ningún hispano para su gabinete, algo que no sucedía desde hacía casi 30 años, el nuevo equipo en la Casa Blanca ha cerrado las cuentas en español que el Gobierno tenía en las redes sociales. Por el momento, carece también de un interlocutor directo para temas hispanos, como sí lo tuvo la Administración Obama. La Casa Blanca ya es solo la White House.

Sebastia Barrufet Rialp, cronista transversal

Master en Periodismo Digital


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