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27 de Febrer de 2013

Se fue Antoni Puyol

Antoni Puyol, ex presidente de la Federación Catalana de Fútbol, ha fallecido a los 83 años de edad, después de haber dedicado toda su vida al deporte que mas amaba, el fútbol, al que dirigió en Catalunya durante 12 años entre las temporadas 1989 y 2001, y al que se entregó tanto como jugador y más tarde como dirigente.

Puyol se hizo cargo de la Federación Catalana de Fútbol (FCF) en sustitución de Antoni Guasch y la dejó en manos de Jaume Roura. Anteriormente fue jugador del club Atlètic Iberia y miembro de la junta del citado club durante 32 años. En 1985 accedió al cargo de vicepresidente adjunto de la FCF y fue proclamado presidente de la misma el 16 de noviembre de 1989 por el secretario general del Deporte, Josep Lluís Vilaseca. Durante su presidencia, Antoni Puyol también ejerció de vocal, en primera instancia, y posteriormente como vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol. Durante su mandato se celebró el centenario de la FCF.

"No hay otro camino en esto del fútbol que el trabajo y la paciencia. Los que quieren ir demasiado deprisa no tienen futuro". Estas fueron las primeras palabras pronunciadas por Antoni Puyol al acceder al cargo en su primer mandato como presidente de la Federació Catalana de Futbol, lo que define la trayectoria de uno de los grandes gestores deportivos que ha tenido el deporte catalán.

Directivo del histórico Atlètic Iberia desde los 18 años, cuando tuvo que dejar la práctica del fútbol por una enfermedad que lo apartó de fichar por el Espanyol, a Puyol siempre le acompañó esa ilusión por competir que supo trasladar del terreno de juego a los despachos.

Al frente de uno de los modestos del fútbol catalán supo hacerse un nombre plantándose junto a la masa social del club para garantizar su supervivencia cuando Jose María Porcioles fue designado alcalde de Barcelona. Porcioles amenazó con llevar adelante uno de sus ambiciosos proyectos urbanísticos que conllevaba la desaparición del antiguo campo de fútbol de la calle Port y, por consiguiente, la continuidad de la entidad. A esa victoria le acompañaron las propiamente deportivas, que llevaron a aquel Iberia a ser campeón de la Tercera División (1957-1958) y a disputar una promoción de ascenso de categoria.

Convertido ya en uno de los dirigentes más destacados y experimentados del fútbol base catalán, Antoni Guasch no dudó en contar con él para sumarlo a su directiva de la Federació Catalana en 1981. Primero, como vocal; después, como vicepresidente. Ocho años en los que Antoni Puyol fijó los objetivos que marcaría su presidencia, a partir de 1989. "Se trata, simplemente, de un ascenso, ya que el trabajo anterior es una base sólida", aseguró al llegar al cargo.

Pero pronto se vio que el nuevo presidente de la Federación Catalana tenía una línea propia y unas aspiraciones que superaban con creces a las de su predecesor. Y fue precisamente bajo los mandatos de Puyol -presidió el organismo hasta el 2001- cuando el fútbol catalán vivió su segunda edad dorada, después de la de sus primeros años a principios del siglo XX.

Puyol, como presidente, nunca dudó en esgrimir que la Federació Catalana fue fundada mucho antes que la Española, como la Selección, cuando desde Madrid -por desconocimiento o no- se apuntaba que detrás de la organización de un partido internacional de Catalunya se escondían intereses políticos. Lo hacía incluso como directivo de la Federación Española, adonde llegó de la mano de Villar en 1992.

Pese a las presiones, la incomprensión de algún directivo -Jesús Gil, sin ir más lejos- y la dificultad para encontrar fechas, rivales y aunar los intereses de los grandes clubs, los años de Puyol fueron los del resurgimiento de la selección catalana como uno de los referentes del fútbol internacional.

El presidente pudo incluso conseguir un sueño que al asumir el cargo se le antojaba una utopía: que Catalunya jugase frente a Brasil y Argentina. "Por qué no soñar", decía cuando sus proyectos parecían una fantasía. Al frente de la Federación, Antoni Puyol consiguió también reestructurar el fútbol base catalán con la creación de la Primera Catalana e impulsó la Copa Generalitat, que transformó en Copa Catalunya en 1993.

"Necesitamos una competición propia, la gran competición del fútbol catalán, como ya la habíamos tenido a principios de siglo", afirmó en su día. Fue otro de los grandes proyectos del fallecido expresidente, que siempre buscó complicidades entre Barça y Espanyol para que la competición fuese un éxito. Asimismo, hizo que el fútbol catalán volviese a ser una gran familia con la convocatoria de iniciativas como la Nit del Futbol Català.

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