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24 de Gener de 2012

Las cosas en su justo sitio.

 Juan Carlos Monedero
 
 Manuel Fraga, un franquista
 16 ene 2012
 
 
 Lástima que los jueces argentinos no hayan tenido tiempo de juzgar a quien
 tanto hizo por la dictadura en España. Lo que nos hubiera gustado juzgarte
 por cómplice de genocidio. Te vas entre ruinas. Las de los tuyos. Las de la
 España que nos has legado. Incluso con mayoría absoluta. La ruina que
 construiste toda tu vida. Una ruina que medimos con parámetros de
 democracia. Otros te miden con reglas de dictadura. Y te ven grande.
 
 Hoy, cuando siguen muriéndose en el anonimato españoles y españolas que se
 jugaron todo por defender la democracia, tú eres el ensalzado. Y eso nos
 obliga a recordar quien en verdad eras. ¿A quién no le pesa tu apoyo
 decidido a la dictadura cuando valora tu persona? Te defienden asesinos con
 los que tienes un aire de familia (¿cuántas sentencias de muerte firmaste
 en los gobiernos de Franco?). O hijos de asesinos. Quizá también algún
 despistado. Imbéciles nunca han faltado. Aunque el grueso de tu recuerdo
 viene de tus comilitones de la guerra civil. Matasteis mucho. Como para
 olvidaros.
 
 Estás a la altura de tu adorado Franco, de tu respetado Pinochet (¡cómo te
 moviste para que Garzón no lo juzgara!), de Videla. Te pusiste al lado de
 la escoria del siglo XX. Nos hubiera gustado verte encarcelado, juzgado,
 acusado. Arrepentido no, porque siempre despreciaste a los demócratas. Tú
 eres de los que no se arrepienten. Tanto odiabas. A las mujeres a las que
 rapaste la cabeza por que siempre fuiste muy hombre, a los militantes a los
 que contribuiste a asesinar, a la gente honrada a la que insultaste incluso
 después de muertos. Tú justificaste el asesinato de Grimau. Todo un padre
 de la Constitución celebrando el asesinato extrajudicial de un tipo cuyo
 delito fue defender la democracia. Qué lástima que no haya vida después de
 la muerte para que te cobren tanta infamia. Aunque quitarais todos los
 recuerdos de la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol la
 memoria es perseverante. Ahí mismo, en Sol, está la memoria de los que
 ayudaste a asesinar.
 
 Te mueres pero no olvidamos. Te va a acompañar siempre nuestra memoria.
 Como cómplice de asesinos. Como franquista. Como arrogante. La calle era
 tuya. Nuestro es el desprecio. Dijiste que había que reprimir con mano dura
 en Vitoria. Y llenaste Vitoria de muertos. Cuánta muerte te ha acompañado
 siempre.
 
 Pero no creas que nos quitas sosiego. No vamos a pensarte mucho. Sólo hoy,
 que te querrán ensalzar. Nosotros, hoy, en cambio, agradecemos a los que
 lucharon por la democracia. A los que tú asesinaste. A los que quisiste
 condenar al olvido. A los que encarcelaste, golpeaste, espiaste. En
 Alemania, cuando cayó el comunismo, todo el mundo pudo ver sus archivos
 policiales. Aquí no nos dejan hacerlo. Saldrías mucho en esos papeles.
 Persiguiendo demócratas. ¿Te tenemos que recordar como un padre de la
 patria?
 
 Estas palabras son para que nadie se engañe. Cuando los mercenarios te
 ensalcen, nosotros dejamos claro nuestro desprecio por todo el daño que
 hiciste. La democracia no debe celebrar a los que han luchado contra la
 democracia. Aunque haya que recordarlo precisamente hoy, que te empeñas en
 marcharte haciendo ruido.
 
 Toda muerte es una derrota. Incluso la tuya. No me alegro de que hayas
 muerto.
 
 Pero no nos engañamos. Ha muerto un aprovechado cuyo principal interés fue
 él mismo, un autoritario, un arrogante, un fascista. Alguien al que le
 debemos buena parte de lo peor de la Constitución, lo que la hace menos
 democrática (el papel del ejército, la monarquía, el sistema electoral, el
 catolicismo, el apoyo a la escuela privada...). Y si por ti fuera, no
 hubiéramos tenido ni divorcio ni las mujeres derecho alguno.
 
 Que tu dios te recoja y te pida cuentas. Por cada inocente que humillaste,
 por cada demócrata que mancillaste, por cada persona honrada que
 insultaste. Que te dure la eternidad el pago por tu vida haciendo daño.
 Nos vamos a acordar de todo el dolor que causaste. ¿Que embridaste a la
 derecha? Es decir, tenemos que estaros agradecidos porque decidisteis
 seguir mandando también en la democracia.
 Veo sonreír a las mujeres de los mineros a las que cortaste el pelo para
 humillarlas...Te tienen lástima. Incluso después de muerto.
 Porque somos mucho mejores que vosotros.
 Que la tierra te sea leve.
 Mucho más de lo que nunca nos deseaste.
 Y gracias por recordarnos que tenemos que seguir peleando. ¿Qué democracia
 vamos a tener mientras siga este relato de la Transición que confunde los
 papeles?
 
 
 Nuestro recuerdo, sólo para los demócratas.

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