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05 d'Octubre de 2012

Estos últimos días los obispos españoles han dictado sentencia al condenar los atisbos de independentismo catalán. Afirman que tal deseo es un error y que lo importante es la unidad nacional, algo que ya defendieron en épocas franquistas. Lo paradójico de todo esto es que el máximo fundador del cristianismo, Jesús, fue un independentista recalcitrante de su época, alguien que se manifestó claramente en contra de los poderosos que expoliaban a los subyugados y al final fue asesinado por ello.
Según las profecías el Mesías, Jesús, debía unir a las doce tribus hebreas y liberar al pueblo judío del expolio romano. Para ello Jesús eligió a doce capitanes de su causa, los doce discípulos, un mensaje que no podía ser más claro hacia los poderes del momento, Roma. Añadamos que el nombre de Jesús, Yeshú, Yeshu, Yeshua o Yehosuá, significaban en arameo Yahveh salva, el salvador o el libertador, el Mesías, un concepto muy anhelado por el mundo judío explotado por Roma. De tales vocablos arameos y hebreos derivó posteriormente el término griego Iêsous, el cual conllevó el nombre que de él conocemos, Jesús. Su otro nombre, Cristo, provino de la traducción al griego del vocablo arameo meshiha, es decir el Mesías), el rey ungido para independizar a los judíos de Roma. Otro dato lo tenemos en el idioma de Cristo. Juan el bautista, Jesús el nazareno y el resto de discípulos se sentían aunados bajo el amparo de una misma lengua, el arameo, un habla distinta al hebreo y que, como toda lengua distinta a la mayoritaria, da más que identidad a cualquier movimiento territorial. Prueba que los nazarenos hablaban como primera lengua el arameo, y no el hebreo, lo encontramos durante la detención de Jesús. Cuando Pedro fue acusado de pertenecer a la facción nazarena, alguno de la multitud lo delató del siguiente modo: seguro que tú también eres uno de ellos [de los nazarenos]. Se te nota hasta en el acento (Mateo 26, 74 en la traducción de J.F. Mira). Pero no sólo de contextos históricos se ve claramente el independentismo judío de Jesús, también en los mismos Evangelios se hallan pruebas de ello. Os sentaréis en [doce] tronos, y juzgaréis a las doce tribus de Israel (Mateo 19, 28 y Lucas 22, 30). Jesús con sus doce apóstoles daba un claro mensaje nacionalista a quien quisiera escuchar. Según el pensamiento judío del momento, el Reino de Yahveh debía estallar cuando los enemigos de Israel, los romanos, fueran derrotados. En el escrito del siglo I d. C. La Asunción de Moisés se afirma que, el Reino se manifestará en toda su creación y que entonces Satanás, [los romanos], dejarán de existir y que el sufrimiento desaparecerá con él (10, 1). Todo esto se reitera en otros pasajes cuando Jesús llama a sus seguidores nuevamente a esa especial yihad judía prometiendo la vida sempiterna a quien muera por la causa, quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien la pierda la salvará (Marcos 8, 35; Mateo 10, 39 y Lucas 17, 33); Quienes odian su propia vida, la guardan para la vida eterna (Marcos 12, 25). Es decir, lucha, obedece, cree contra Roma y serás recompensado con la vida eterna. Otro hecho que delata claramente el nacionalismo independentista de Jesús fue su entrada sobre un burro en Jerusalén. Ante su manifestación la gente lo aclamó como Mesías a sabiendas que el nombre de Jesús significaba salvador. Con aquello, ¿qué pretendía realmente el nazareno? ¿Unionismo o separatismo? La entrada a Jerusalén sobre un pollino cumplía con las escrituras de la Thorá. El burro de Jesús representaba la profecía del Antiguo Testamento narrada en el libro de Zacarías. Cuando Jesús entró en Jerusalén encima de un pollino revitalizó uno de los símbolos mesiánicos militares citados en tal texto: el rey llegará a Jerusalén montado en un asno (Zacarías 9, 9-10), algo que uno de los evangelistas reconocía al describir tales hechos: esto sucedió para que se cumpliera el oráculo del profeta (Mateo 21, 4). Todo aquello significaba, y según la profecía, que Jesús venía cabalgando en nombre de Yahveh para aniquilar a los enemigos de los judíos, los romanos. Por eso la multitud le aclamó gritando hosanna, palabra que significa sálvanos. Definitivamente tanto ahínco sólo se pudo interpretar de un modo, ellos lo veían como el Mesías independentista judío, como el ungido de Yahveh, como el salvador, como el rey de un Israel separado de Roma. Añadamos que al leer los Evangelios nos hallamos ante multitud de oraciones que no encajan con un Jesús príncipe de la paz unionista. Escuchemos estas arengas del galileo y ustedes juzgarán: Quien no tenga espada que venda su capa y compre una. Porque yo os digo [...] que me han puesto en la lista de criminales (Lucas 22, 36); Quién no está conmigo, está en mi contra (Lucas 11, 23); Yo he venido a traer fuego a la tierra, y lo único que quiero es que se encienda ya: [...] ¿Pensáis que yo estoy aquí para poner paz en la tierra? Pues, ya os digo que no: seré motivo de discordia (Lucas 12, 51); Algunos de los fariseos que iban con la multitud le dijeron [a Jesús]: Maestro haz callar a tus discípulos. Ya me podéis creer, respondió Jesús: si callan estos, chillarán las piedras [la lapidación] (Lucas 19 39-40); los discípulos, armados, le preguntan a Jesús cuando este estaba siendo detenido, Señor, ¿herimos ya con la espada? (Lucas 22, 49); Desde los días de Juan el bautista el Reino del Cielo se abre paso con la fuerza y los violentos se lo apoderan (Mateo 11, 12-15). Ante un revolucionario independentista así Roma no tenía otra opción y Poncio no se lo pensó más, flageló a Jesús y éste quedó listo para sentencia. Los latigazos eran símbolo inequívoco de la pena que se le imputaba al nazareno, la cruz por sedición, por separatista, por independentista. Ésta no estaba destinada a profetas blasfemos, es decir, Jesús fue ejecutado por nacionalista y no por blasfemia. Los condenados por seditio (sedición) o por perduellio (alta traición) eran condenados a la cruz y jamás hallaban la clemencia romana al ser considerados enemigos del imperio. Ahora que los obispos españoles defensores de una artificial y forzada unidad de España tengan en cuenta lo que sus propias escrituras dicen de su fundador Jesús, que fue alguien profundamente nacionalista en contra de los poderes unionistas del momento.

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Comentaris afegits 
paco (barcelona) 09-10-2012 - 16:35
No se como puedes decir tal cantidad de barbaridades en un artículo tan pequeño. Jesús jamás se identificó con un territorio específico, ni siquiera con un pueblo en particular. Te recuerdo que su "reino" NO era de este mundo, y que ante la pregunta de l
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