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14 d'Abril de 2014

Dijo una vez Mourinho, sí el entrenador de fútbol, que en Cataluña se hacía: "teatro y del bueno, teatro de calidad" tras un enfrentamiento Chelsea - FC Barcelona al que a Messi le zurraron de lo lindo. Tengo a Mourinho por un tipo listo al margen de su talante como persona y sí, coincido con él: en Cataluña hay, hacemos y tenemos teatro del bueno del cual parece haberse contagiado nuestros políticos como quedó demostrado el pasado 8 de abril en el Congreso de los Diputados.

Efectivamente, los tres diputados del Parlament de Cataluña que fueron a Madrid a pedir lo que Artur Mas no se atrevió a encabezar (la cesión por parte del Estado de las competencias para realizar un referéndum) fue una obra de teatro de calidad dudable entre la tragedia y la farsa. Quién sabe si con la actuación de Jordi Turull, Marta Rovira y Joan Herrera no hemos inventado los catalanes un nuevo género teatral el cual podrá disfrutar Mourinho si hipotéticamente regresa a Barcelona: la "tragifarsa".

Los actores ciertamente flojos, flojitos. A excepción de Joan Herrera los otros dos estaban muy acostumbrados a actuar en teatros ante menor y fiel público. Los tres encargados de defender la propuesta del Parlament sabían que se enfrentaban a un imposible jurídico y optaron por teatralizar sus intervenciones como decía anteriormente entre la tragedia y la farsa. Pero de todos los ponentes quien se lleva la palma fue Marta Rovira pues su actuación, desde el saludo a Rajoy y a Sáenz de Santamaría hasta su cita de lo que habla con las madres de la guardería de su hija, fue teatro no sé si del bueno que decía Mourinho pero sí puro teatro.

Me detengo en la representante de ERC. De todos los diputados podemos escoger a Marta Rovira como síntoma. ¿Qué síntoma? El síntoma de lo que pasa en Cataluña con el llamado "Procés" independentista.
Marta Rovira a la cual se la conoce como madame "Procés" entre sus compañeros de partido representa la parte dura del ideario independentista, la que pide no retroceder ningún centímetro de su objetivo que ya lo tienen (según ellos y su propaganda ad hoc) a punto de caramelo. No importa si están equivocados o no. Para Marta Rovira hay que conseguir la independencia y luego ya se verá qué hacemos. Si nos vamos fuera de la UE, si nuestra economía se puede ver resentida, si creamos extranjeros dentro de nuestra propia tierra... eso no le importa a Rovira; eso no le importa a los próceres de la deriva nacionalista secesionista. En tal caso se da orden de silenciarlo a los muecines de su propaganda y aquí paz y luego gloria oiga. Intransigencia disfrazada bajo el eterno manto victimista del soberanismo catalán que tacha a la otra parte destructora mientras que ellos no se mueven de una posición de máximos que imposibilita cualquier tipo de diálogo. Así actúa la señora Rovira; así actúa el "Procés".

Marta Rovira representa también el síntoma que tiene todo este "Procés": el de la inconcreción, el de vender la moto que se dice coloquialmente. Hay muchos castillos construidos en el aire que nos tratan de vender desde el soberanismo como fortalezas inexpugnables. En cambio, basta con entrar al detalle al argumentar las incongruencias para darse cuenta de que algunos de los cimientos del argumentario secesionista son de plastilina. Para muestra un botón. Miren, una periodista de France 24 le preguntó a Marta Rovira en una rueda de prensa en el "Faristol" del Parlament como tenían pensado financiar la separación de Cataluña del resto de España. Reproduzco la respuesta literal que dio en castellano la señora Rovira pues si alguien tenía dudas de la solidez del proyecto secesionista las disipará nada más acabar:

"Pues buena pregunta. La verdad es que umm tendremos muchas posibilidades de hacerlo porque estamos estudiando una nueva vía de ingreso en en los presupuestos de la Generalitat de Cataluña. Contaremos también con a una una Agencia Tributaria propia y por lo tanto comenzaremos a hacer la liquidación y la recaudación de nuestros impuestos y a dedicar ah en lo más mmm rigoroso que sea posible a invertir a los actuales recursos ah tantos humanos como también am umm de las institucionales de las administraciones pues de la mejor mmm manera posible para para que el presupuesto dedicado a esta transi transición nacional sea justo, sea estricto y y en fin sea lo que lo que toque para para "finanzarla"".

Creo que la periodista francesa no ha vuelto a aparecer por la sala pues no está para que le cuenten cuentos de la lechera y sí cosas relevantes.

Marta Rovira se marcó en el Congreso un discurso tan pueril que bien le serviría para competir con el que hiciera Ana Botella ante el COI para defender la candidatura olímpica de Madrid 2020. Faltó: "si somos independientes podrán seguir viniendo a Barcelona a tomar un relajante café amb llet a la Plaça Catalunya" como remate final. Para colmo la señora Rovira dejó un indicio más de lo que pasa en Cataluña: el "model d'èxit de la inmersión lingüística ha quedado en entredicho, ya no solo por los altos índices de fracaso escolar sino porque demuestra que con tan pocas horas a la semana de castellano en las aulas, toda una número 2 del partido que podría llegar a ganar las elecciones en Cataluña es incapaz de articular un discurso decente en castellano (sea en el "Faristol" sea en el Congreso). No, no es un problema de acento, al contrario, los acentos que se escuchan en la Cámara Baja son una muestra enriquecedora de la diversidad y matices de España; es un problema de conocimiento del idioma que no se puede aprender en la calle como sostienen los defensores de la inmersión. La inmersión no puede ser homogénea (las excepciones a la homogeneidad son escasas) en toda Cataluña pues hay zonas del territorio donde apenas hay inmersión pues el alumnado es básicamente catalanoparlante (Rovira procede de una de esas zonas) mientras que en otras sí la hay porque el alumnado es castellanoparlante pero, este, es otro debate que da para otro artículo.

Marta Rovira refleja lo que sucede en Cataluña con los dogmas del nacionalismo-separatista: ortodoxia firme en el planteamiento sin el menor escrúpulo, ocultación de los datos que desmontan sus tesis, discurso populista (el falso "expolio fiscal"), la inmersión como modelo de éxito que garantiza el correcto manejo de la lengua castellana (y del inglés ni hablamos hoy en día tan necesario como las matemáticas pero sin un plan serio para convertir la lengua de Shakespeare en vehicular) o la falta de autocrítica de buena parte de la prensa catalana: de la pública y la concertada. ¿Alguna crítica entre la "botifarra mediática" al discurso de Marta Rovira? No. Cierre de filas y silencio. El "Procés" no se critica ni a sus representantes tampoco. Hasta Artur Mas no tuvo reparo en reconocer que los tres diputados lo habían hecho mucho bien. Sonrojo y falta de vergüenza.

Marta Rovira i Vergés una gran actriz para esta "tragifarsa" que es el "Procés". Teatro mediocre que desmerece el buen teatro del cual Mourinho guarda grato recuerdo para desviar la atención sobre los asuntos realmente importantes que preocupan a la población: el paro, la corrupción y los problemas de índole económica.

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Comentaris afegits 
pep (mallorca) 08-05-2014 - 23:02
un article excel·lent.
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