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13 de Febrer de 2013

Publicaba el diario El País el pasado día 7 de febrero los sueldos que perciben en el Ayuntamiento de Barcelona el alcalde Trías y algunos de los tenientes alcaldes y concejales que conforman el consistorio barcelonés. Un tercio de los ediles gana más de 100.000 euros al año titulaba.

La noticia, no por publicada ahora nos puede resultar nueva. Es uno de los clamores más populares y conocidos: los disparatados sueldos de alcaldes que hay en España, donde durante años ha reinado la más pura arbitrariedad a la hora de asignarse un sueldo por parte de los mismos.

La noticia surge en un momento en que la ciudadanía anda muy sensible con la clase política (calificada como el tercer problema de los españoles en las últimas encuestas del CIS). Esto sumado a la crisis económica y a los casos de corrupción da como resultado un cóctel explosivo.

Así pues, uno de los aspectos que se debe corregir para los que pensamos que hace falta una segunda transición en España que fortalezca la democracia y la participación directa y real de la ciudadanía es la incongruencia que no pasa en una empresa privada, donde un jefe de sección no gana más que el Director General de la misma. Se hace difícil explicar que un alcalde como Trias o un concejal, un simple concejal por mucho que sea del Ayuntamiento de Barcelona como es el Sr. Portabella ganen más que el Presidente del Gobierno. Que un presidente de la Generalitat gane más que un Presidente del Gobierno de España. Que la alcaldesa de Madrid y el presidente de la Comunidad de Madrid, ambos del mismo partido que el Presidente del Gobierno tengan una retribución más alta que él. La lista de cargos que cobran por encima de quién tiene la mayor responsabilidad ejecutiva del país es más larga y en internet encontrarán mayor detalle.

Una vez llegado a este punto son varias las reflexiones que me gustaría compartir con los lectores:
1. ¿Ha de regularse por ley los sueldos públicos de manera que se ponga fin a estos disparates y como es natural cobre más aquel o aquella que mayor responsabilidad ejerce?
2. ¿Es normal que algunos cargos públicos, como surgió en la noticia de El País, cobren un auténtico dineral en forma de dietas para desplazamientos que mayormente no son de un radio superior a 15 kilómetros de sus puestos de trabajo habituales?
3. ¿Están bien remunerados nuestros políticos?

El punto número 1 que duda cabe que sí. De hecho el PP estaba preparando una ley para limitar los sueldos de los alcaldes en función de la población a la que gobiernan pero a día de hoy no me consta que se haya aprobado y si me consta la reticencias de los alcaldes bien remunerados a bajarse el sueldo. Auténtico disparate que esto no esté regulado desde el principio de nuestra democracia como si de las tablas salariales de un convenio colectivo se tratara.

El punto número 2 de partida debe y ha de irritar al ciudadano pues con esas dietas tan elevadas para trayectos tan cortos muchos pensamos que en sus retribuciones ordinarias ya irían incluidas. Yo lo elevaría a la categoría de despilfarro no exclusivo obviamente de Barcelona, desgraciadamente extrapolable a otras ciudades del resto de España. Ahora, que un tercio de los ediles esté por encima de los 100.000 €, en una empresa privada sería díficil de ver para un puesto por ejemplo como el de Portabella. Lo dicho, despilfarro a cuenta del contribuyente.

El punto 3 es el complicado y el que más carga demagógica puede llegar a tener. Casi con toda seguridad aventuro a decir que la inmensa mayoría diría que sí y yo sin embargo, aun a riesgo de contradecirme con lo escrito hasta el momento, diría que no. Me explicaré a continuación si es que antes no han decidido poner fin de manera indignada a la lectura por lo impopular de opinión.

A raíz del escándalo Bárcenas y los sueldos en B del PP oímos al Presidente Rajoy decir algo así como que ganaba menos dinero ahora que cuando era registrador de la propiedad. La política aparte de necesitar una vocación como cualquier disciplina que queramos ejercer con cierta suficiencia, debería ser atractiva salarialmente. Profundizo. Raramente la política atraerá a los mejores (no a los del gobierno Mas que ya han demostrado que de mejores más bien poco) sino a los talentos que sean capaces de dejar sus puestos de trabajo en el ámbito privado (cuando hablo del privado incluyo también a funcionarios y a todo aquel que con su esfuerzo hoy día cobra una nómina lo cual no es poca cosa) y den el salto a la política de forma transitoria volviendo al cabo de un tiempo a sus oficios en la empresa privada. Si bien en el ámbito privado la presión existe no es menos cierto que al ejercer política la imagen pública del político se verá expuesta a un desgaste no menor que el de la presión que ha de soportar. Sin una retribución atractiva y acorde con el puesto a desempeñar hoy tenemos en nuestra clase política mediocridad escurridiza y auténticos servidores públicos dedicados en cuerpo y alma al servicio de los electores pero olisqueo que no son los suficientes. En efecto, cierto que hay políticos jetas, como jetas tenemos y conocemos en nuestros ámbitos laborales y sociales. Pero del mismo modo hay una gran cantidad de políticos que dedican largas jornadas de trabajo desde cada uno de sus posicionamientos ideológicos en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas. Jornadas que empiezan muy temprano y acaban muy tarde con periodos vacacionales cortos y sin apenas desconexión. Incluso la de muchísimos concejales que no tiene una casi imperceptible cuando no nula percepción económica por desempeñar sus cargos.

Luego mi idea se basa en que necesitamos atraer del sector privado talento para renovar esa casta de políticos de carrera que llevan toda la vida en política y que difícilmente van a renovar su mundo partitocrático (castas como las Pajín, las Fabra...por poner un par de ejemplos). ¿Estoy defendiendo una tecnocracia? No. Porque a diferencia del tecnócrata que se le ficha para que actúe y que no se le presume ninguna vocación política, más bien se le ficha para ocupar un puesto de trabajo orientado a resultados concretos por encima de ideologías; yo lo que busco es dejar abierta la puerta a gente que pese a tener vocación política no da el paso al frente de cara a ocupar puestos de responsabilidad porque es más lo que tienen que perder que ganar.

A cambio se ha de exigir estar a la altura del sueldo que se cobra. El puesto político no puede ser refugio. Y cuando hablo a la altura hablo que el currículum sea acorde con el puesto a desempeñar. Quizás así evitaríamos tener gente poco preparada ocupando cargos de responsabilidad, gente sin idiomas o sin los conocimientos mínimos necesarios.

Pienso que esto, unido a unas listas abiertas electorales donde pudiéramos elegir directamente a nuestro candidato o candidata y sumado al proceso de primarias obligatorias en cada partido para elegir a los representantes de esas listas abiertas serían un auténtico soplo de aire fresco de renovación democrática que tanta falta hace en toda España: desde el Cabo de Creus hasta la Punta de Tarifa, desde el Cabo de Gata hasta el de Finisterre.

Los ciudadanos somos los jefes de los políticos. Como jefes hemos de escoger a los mejores, remunerarles como les corresponde y exigirles acorde a esa reumeneración por el bien de nuestra "empresa". 

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