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15 d'Octubre de 2014

 

Si el "Procés" fuera un playoff de baloncesto, pongamos a cinco partidos por ejemplo, diría que nos encontramos en los minutos de la basura del cuarto partido y que vamos directos al quinto y último que encima se juega en campo contrario lo que ha provocado la decepción entre los aficionados del equipo del "Procés".

Antes de llegar a este cuarto partido el equipo del "Procés" arrancó muy fuerte poniéndose 2-0 en la eliminatoria y ganando los partidos en campo contrario. Básicamente esto ocurrió porque el principal jugador del equipo Constitucionalista, el Estado Social y Democrático de Derecho, estuvo pésimamente dirigido y motivado por el entrenador Constitucionalista que subestimó al rival en todo momento. El resto del equipo Constitucionalista bastante hacía para que el marcador no fuera tan abultado merced a destellos brillantes de algunos de sus jugadores catalanes. Solo cuando el equipo Constitucionalista ha salido a jugar el partido dirigido por un entrenador de bastante perfil bajo y de actitud distraída, las fuerzas se han equilibrado y se ha demostrado que el mejor jugador del equipo del "Procés", el Referéndum ilegal, nada puede hacer contra el defensor del imperio de la ley que es el Estado Social y Democrático de Derecho.   

En este último partido hemos entrado en los minutos finales con un marcador contundente a favor del equipo Constitucionalista. En un tiempo muerto solicitado por el entrenador del equipo del "Procés" se intentó dar la imagen de que no se estaban desquiciando y que tenían soluciones. Incluso uno de sus jugadores profirió un contundente "esta es la foto que no quiere ver el entrenador rival" que captaron las cámaras. Pero como dije en mi anterior artículo, aquello fue "all in all it's just another pic at the Palau". No erré.

Acabado el tiempo muerto y a la desesperada, el entrenador del equipo del "Procés", jaleado por parte de su público y presionado por su directiva y ayudantes más cercanos (su "pinyol"), ha intentado con bastante descaro por un lado saltarse infructuosamente el reglamento sin que el árbitro le viera, pero por otro ha intentado provocar faltas personales para que el tiempo no corriera con la falsa esperanza que los Constitucionalistas fallaran los tiros libres y los del "Procés" recortaran a base de lanzamientos triples. Estrategia fallida esta que ha provocado la eliminación del partido de diversos jugadores del equipo del "Procés" con el consiguiente enfado con su entrenador por lo desastrosa que ha sido su estrategia y por no haberse saltado el reglamento del cual ellos también eran fervientes defensores. Como comentaba, el entrenador del equipo del "Procés" ha buscado alguna triquiñuela para violar el reglamento pero parece no haber querido ser tan temerario como le habían propuesto ser ciertos jugadores, su grupo de ayudantes más próximo y dos miembros de la influyente directiva de su equipo para que inventara un nuevo reglamento a lo Kim Jong-Un en Corea del Norte que le favoreciera solo a su equipo y en consecuencia perjudicase al otro. De este modo, el entrenador se ha quedado en el campo prácticamente solo y con veladas amenazas de sus jugadores eliminados de negarse a querer ir a jugar el quinto y último partido con él. 

Estamos en los minutos de la basura, con el vestuario del equipo del "Procés" roto, con la directiva que no confía en su entrenador aunque le lanzan mensajes de apoyo que son, como todos saben, la antesala para pedir su cabeza. Los aficionados del equipo del "Procés" decepcionados con su entrenador excepto el sector de animadores más radical y las cheerleaders que como se sabe su función es decir que hace sol aunque caiga granizo animando hasta el final. Con este panorama ¿qué nos espera en el quinto partido?

El quinto partido se llama elecciones anticipadas. Se llama la defenestración del entrenador que será cesado. Se llama fin del "Procés". Se llama derrota del independentismo. Se llama rehacer puentes y dar la mano al derrotado sin acritud, sin recochineo sino con comprensión. Se llama superar frustraciones y división social por un partido que nunca se debió jugar. Se llama otra forma de gobernar que busque soluciones desde lo que nos une no desde lo que nos separa.

Pero para que todo eso ocurra el equipo constitucionalista tiene que salir a jugar a tope, ser un gran equipo que con su juego enamore a más público, sobre todo aquel que cambió de bando creyendo que hacía mejor juego y que encima este iba a regalar a sus aficionados el paraíso en la Tierra. Solo si eso ocurre el playoff tendrá final feliz para el constitucionalismo.

¿Saben lo mejor? que si el constitucionalismo se hace con el playoff lo habrá hecho desde el respeto al reglamento vigente que es como en democracia se deben hacer las cosas. Los tramposos, los que no respetan las reglas de juego, por más que le animen en su pabellón y su prensa afín acaban perdiendo. La pregunta de qué hubiera pasado si el equipo del "Procés" hubiera jugado acorde al reglamento formará parte de los innumerables capítulos que tiene la historia-ficción así como qué hubiera pasado con el entrenador del equipo del "Procés", a priori tan bien formado, con buena oratoria y políglota, de haberse rodeado de otros ayudantes y asesores, de haber descartado a un par de jugadores conflictivos y de haber hecho oídos sordos a dos directivas que de baloncesto y su reglamento sabían tanto como de física cuántica. 

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