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26 de Juny de 2013

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Hoy les quiero dar a conocer, aportando mi pequeño granito, de arena una historia que va relacionada con películas y de la que espero y deseo acabe con final feliz. Hoy quiero hablarles de un local que este año cumple cien años y el cual desde los años 20 del siglo pasado emite cine. Es el cine Alhambra de mi localidad: la Garriga.

Las salas de cine, fuera de los grandes centros comerciales son cada vez más una rara avis. Si hablamos de cines en localidades del tamaño de la Garriga y con los años en activo que tiene el Alhambra apuesto que no encontraríamos muchas en Cataluña ni en el resto de España.

Yo recuerdo con nostalgia, como sabadellense de nacimiento y siendo Sabadell donde he pasado gran parte de mi vida, como poco a poco las míticas salas situadas en la Rambla y sus aledaños fueron desapareciendo. Empezaron cayendo la de los barrios como el cine Rex o el Montecarlo y poco a poco el "letal virus" acabó con las bellas salas del centro de Sabadell tales como el Euterpe o el mismo cine Rambla. Antes ya había caído el Imperial, hoy recuperado en modo de sala multicines. En efecto, en Sabadell ya no queda ningún cine a los que yo iba de niño y adolescente. En su lugar hay casi tantas pantallas de cine concentradas en dos lugares de la capital del Vallès Occidental como salas desperdigadas por toda la ciudad había hace apenas 25-30 años. No es lo mismo.

Cuando por circunstancias de la vida hace ya varios años me vine a vivir a la Garriga recuerdo que me hablaba mi mujer acerca de la existencia de un cine en esa localidad que no era un cine al uso como los niños y adolescentes conocen hoy en día. Al principio me parecía ya difícil que a mediados de la década pasada aún hubiera una sala de cine abierta en un pueblo como la Garriga que hubiera resistido el efecto "centralizador" de Granollers. Pero sí, la había. Tras su fachada modernista y atravesando un corto pasillo accedías a una sala clásica y sobria, algo vetusta pero en la cual se podía respirar el ambiente de una sala de cine de la época en que la revolución del vídeo y las posteriores del DVD e Internet todavía eran inconcebibles. Allí podías asistir a una sesión continua de esas que ya no se emiten en casi ningún cine y ver una película de las llamadas "comerciales" y después una película de cine de autor de procedencia de lo más variopinta. Josep María Miró, el Miró para los garriguenses, y su familia se encargan desde hace treinta y tantos años de dirigir este cine de sabor añejo. Incluso se encargan de colocar los carteles con la cartelera de la semana en la Plaça de la Esglèsia. Todo lo que rodea a este cine es tradicional y un poco artesanal. Josep María Miró es toda una "institución" que no hace mucho fue entrevistado en el mismo cine por una de las televisiones privadas españolas más importantes para hablar de la censura en los cines en los tiempos de Franco. Y es que por algo será que la primera vez que entré en esta sala me vino a la cabeza aquella canción de Joaquín Sabina "Una de Romanos".

Pues bien, este cine se encuentra en el peligroso punto de tener que echar el cierre por un tema que no tiene que ver directamente (aunque también hace daño) con los males que afectan a muchas salas en nuestro país (escasez de público, piratería, el 21 % del IVA...). El tema está en que hoy en día resulta cada vez más difícil que las distribuidoras cinematográficas faciliten a los cines películas de 35 mm. Las viejas cintas en este formato están al borde de su extinción. En su lugar, el formato digital se ha ido imponiendo cada vez en más salas avalado por su calidad de imagen y sonido. Esto ha obligado a las viejas salas como la del Cine Alhambra a plantearse la disyuntiva de renovarse o morir.

Hoy esta sala necesita poco más de 50.000 euros para adaptarse a la tecnología de reproducción cinematográfica del siglo XXI. Por esta razón se ha iniciado una campaña desde el Cineclub de la Garriga bajo el nombre de #SOSAlhambra, con tal de poder recaudar esa cantidad de dinero bien vía micromecenazgo ,bien sea por los sucesivos actos que se irán organizando en favor de salvar el viejo Cine Alhambra.

Es un gran reto que en tiempos de crisis tiene un handicap mayor. Pero sin duda la satisfacción que dará poder ver una película en formato digital en una sala de cine de toda la vida alejada de las infames salas de los centros comerciales tiene que ser la mayor motivación para lograr tan noble objetivo.

Yo, aprovechando la oportunidad que me brinda el escribir en este digital, he querido aportar (como les comentaba en el inicio) mi granito de arena y darles a conocer esta romántica película que es el cine Alhambra de la Garriga. Si con ello conseguimos alguna aportación más, por mínima que sea con el fin de lograr su salvación, si conseguimos que la tecnología digital se enamore de la sala clásica de cine para siempre jamás la cosa habrá merecido la pena.

Para ampliar la información les dejo queridos lectores el enlace al blog creado para salvar el cine. Allá encontrarán artículos como el de Martí Porter hablando de las 7 vidas del Alhambra, el manifiesto con los diez motivos para salvar este cine y vídeos con información sobre la campaña:

http://cineclub-lagarriga.blogspot.com.es/

Si un día vienen por este pueblo, dentro de todas las cosas que merecen la pena ver, no olviden ver una película en el céntrico cine de la calle Calabria.

Sígueme en Twitter: @ang_guillen

 

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