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07 de Novembre de 2013

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La política catalana a menudo parece anclada en un déjà vu perpetuo. En efecto, uno tiene la sensación que los posicionamientos políticos poco resolutivos desviando la atención de los debates importantes a los debates partidistas, superfluos y cargados de humo es la tónica habitual de la gran mayoría de partidos políticos catalanes en los últimos 10-15 años mínimo.

El último déjà vu que estamos viviendo estos días se enmarca en el serial de capítulos interminables en el que andan metidos buena parte de los partidos catalanes: la pregunta del hipotético referéndum separatista.

Toda esta historia me recuerda mucho a la tramitación del Estatut de 2006. Como in hoc tempore nos encontramos en discusiones sobre maximalismos que la mayoría de ellos nos llevan a situaciones fuera del marco legal vigente. Maragall se sacó de la manga un Estatut que pedía él y pocos más y con ello tapó en cierto modo su incapacidad para sacar adelante una Cataluña que no fuera a golpe de endeudarnos "por encima de nuestras posibilidades". Tuvimos debate sobre el Estatut por un largo tiempo y fue tal el hastío de muchos catalanes que eso se vio reflejado en la baja participación del referéndum que lo aprobó. Aquello acabó con la carrera política de Maragall y con el primer Tripartito hecho pedazos a causa del voto negativo de ERC. Fue, bajo mi opinión, la primera de las cuatro legislaturas que llevamos perdidas en lo que va de siglo: tres años para hacer un Estatut; después vendrían los cuatro años del gobierno tripartito encabezado por Montilla esperando a ver qué pasaba con él mientras iban dejando como legado un agujero en las cuentas públicas de enormes dimensiones. Seguiríamos con la mini-legislatura del President Mas que poco o nada aportó y acabaríamos este círculo poco virtuoso en la actual legislatura donde la capacidad legislativa del Govern es inversamente proporcional a su grado de victimismo y obcecamiento en realizar una consulta que hace tres años pedían los pocos de siempre. Pero como Maragall, Artur Mas ha visto en la realización de una consulta una suerte de efecto anestesiante que quiere tapar la difícil situación por la que atraviesa Cataluña: en parte heredada del Tripartito, en parte por la propia mala gestión de este Govern y en parte porque si es cierto que se necesita mejorar el sistema de financiación (que poco recordamos que el actual President Mas entre otros lo vendió en su día como el mejor de la historia de Cataluña hacet tan solo...¡7 años!), el cual de poco servirá si tenemos una auténtica máquina de engullir dinero público como es la propia Generalitat.

En este escenario nos encontramos, enfrascados unos partidos el enunciado a una pregunta que todo parece indicar que se haría fuera de la ley y peleados entre ellos buscándole el sexo de los ángeles a la pregunta de marras. No solo eso, también discuten cuándo han de hacer una pregunta de la cual todavía no saben el enunciado. En definitiva: ¿Se puede llegar a ser más surrealista?

Mientras CIU, ERC, PSC, ICV y las CUP andan inmersos en el mismo fragor casi paranoide de qué pregunta y para cuándo, los ciudadanos catalanes se preguntan otras cosas a las cuáles estos partidos, en especial el binomio que gobierna desde noviembre de 2012 no contesta: ¿cuándo pagarán a las farmacias? ¿Hasta dónde van a llegar los recortes y privatizaciones sanitarias? ¿Y los recortes en el sistema educativo? ¿Cuándo van a pagar a las entidades del tercer sector? ¿Cuándo recuperarán los funcionarios las pagas extras? Tantas preguntas que son más importantes y más resolutivas que la que se pueda formular en aras de separarnos del resto de España y en consecuencia provoque la salida de la Unión Europea.

Pero para esas preguntas solo hay una demagógica y respuesta lacrimógena: la culpa es de Madrid. Irónicamente hablando me viene a la cabeza que debe ser culpa de Madrid que CIU pueda llegar a romperse por culpa de la pregunta como en su día se rompió el Tripartito por culpa del debate estatutario. Que ERC haya hecho desaparecer la E de Esquerra votando con CIU cosas inverosímiles para un partido que se dice de izquierdas con tal de sacar el referéndum o una declaración unilateral de independencia adelante, eso también debe ser culpa de Madrid al parecer. Qué otros partidos de izquierda como PSC o ICV-EUIA hagan el juego al nacionalismo privilegiando los derechos de clase en función del lugar donde se nazca abandonando su supuesto internacionalismo... ¿también es culpa de Madrid? La falta de autocrítica, en definitiva, no es un déjà vu en la política catalana, de hecho siempre ha estado ahí.

Por consiguiente, pienso que el tema de la pregunta a cerca de un hipotético referéndum que al parecer ahora no será antes de octubre de 2014 tiene toda la pinta de hastiar a la población catalana con la diferencia que ahora no estamos en tiempos de bonanza económica y lo que espera el pueblo son soluciones rápidas y directas y no quimeras imposibles y vacuas que no explican qué pasará al día siguiente de un hipotético referéndum, salvo una cosa segura: frustración y división que costará años recuperar. Frustración y división que desgraciadamente ya se palpa en nuestra sociedad...como si no tuviéramos ya poco con la crisis del último lustro.

Mi pregunta es: hasta cuándo deberemos aguantar el "desgobierno de los mejores".

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