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21 d'Agost de 2010

Una esperanza frustrada. Esto es lo que fue Carlos Hugo de Borbón-Parma. Nacido en París en 1931, el nombre Carlos se lo puso en la década de los cincuenta del siglo pasado cuando aspiró al trono de España. Algunos vieron claro que el tal Hugo de Borbón no era un pájaro de fiar. Y más cuando se presentó en Montejurra en 1957 al lado de la princesa Irene de Holanda. Entre ellos Mauricio de Sivatte y los que le siguieron en la Regencia Nacional y Carlista de Estella.

Que los Borbón-Parma asumieran los derechos legítimos de los reyes carlistas fue una imposición de Doña María de las Nieves de Braganza con la ayuda de Fal Conde. Los derechos dinásticos estaban en otra rama familiar. Históricamente es importante. A efectos reales el heredero falleció en 1954. Don Javier de Borbón a tenor de comentarios fue un santo. Alguien comentó que el Carlismo no necesitaba un santo, sino un rey. Nunca se creyó poder ser rey de España o tal vez nunca lo quiso ser. En todos los manifiestos se presentaba como rey de los carlistas y de de España. Sólo en Puccheim, en 1965, se le convenció para que se proclamara así. Ya era tarde.

[Carlos] Hugo de Borbón fue una campaña de marketing ideada por Ramón Massó. Este creó un personaje, un príncipe heredero. Hasta ese momento Hugo de Borbón no tenía ni idea de lo que era el Carlismo. No lo sentí y, por eso, nunca ha sido carlista. Tampoco sus hermanas. Lo educaron históricamente y vendieron su imagen para el agrado de los españoles. Sólo había un fallo: Franco no se fiaba de los Borbón-Parma.

En la década de los sesenta, influenciado por la llamada camarilla, empezó a evolucionar su pensamiento político. La camarilla estaba formada, entre otros, por Josep Carles clemente, Carlos Carnicero, el jesuita Arturo Juncosa, José María Zavala, entre otros. Todos juntos idearon algo que lo denominaron socialismo autogestionario. La camarilla, para poder justificar el cambio ideológico que sufriría el Carlismo, tuvo que volver a escribir el pasado. Esta decisión resulta lógica si se tiene en cuenta que el Carlismo tenía que evolucionar hacia un socialismo autogestionario, creándose, a su vez, un nuevo partido, el Carlista. Por lo tanto, para poder justificar sus actos, la camarilla rescribió la historia del Carlismo.

Luego vino la verdad. Hugo de Borbón fue desautorizado por su padre, asumiendo los derechos su hermano Don Sixto de Borbón. Toda esta polémica se produjo por una entrevista y unas fotografías aparecidas en 1977 en el semanario Actualidad Económica. El año anterior se produjeron los sucesos de Montejurra. Don Javier de Borbón-Parma murió en 1977. Hugo de Borbón no pudo asistir al entierro de su padre. Tampoco sus hermanas Maria Teresa, Cecilia y Maria de las Nieves. Su propia madre les vetó la entrada. Existe la fotografía donde se aprecia al ahora finado viendo pasar el féretro de su padre en plena calle. Sólo así, en la calle, se pudo despedir de él.

Luego vinieron las primeras elecciones democráticas. El Partido Carlista no se pudo presentar. A las siguientes no obtuvo representación parlamentaria. Ante tal debacle, Hugo de Borbón decidió dimitir como presidente del Partido Carlista y afirmó que no tenía pretensiones al trono de España. Ahí radica su traición. Un rey no puede ser presidente de un partido político y, si en verdad tiene derechos dinásticos, siempre ha de luchar por ellos o proclamarse pretendiente en el exilio. Nada de esto hizo el ahora finado.

Después se marchó a los EE.UU. donde fue profesor durante 20 años. Últimamente un grupo residual de seguidores le han dado cancha. A pesar de su ilegitimación, le gustaba conceder condecoraciones, seguía manifestándose socialista y laico. Todo un descrédito para aquellos carlistas auténticos que habían muerto bajo el lema de : Dios, Patria y Rey.

Se presentaba como duque de Parma -aunque no le correspondía-, conde de Montemolín -no le gustaba el de duque de Madrid- y otros títulos. Sobre el particular nada a decir si así era feliz. Hugo de Borbón fue un traidor a la causa carlista, a su padre, y a todos aquellos que lo siguieron en 1957. Sólo unos pocos, aquellos que nunca han sido carlistas, no estarán de acuerdo con estas palabras. Hugo de Borbón nunca representó el carlismo de los reyes legítimos. Esta es la verdad. Roma no paga traidores. El Carlismo tampoco.

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Comentaris afegits 
Bernardo Rodríguez (El Puerto de Santa María) 28-03-2012 - 18:53
Sr. Alcalá: le agradecería se pusiese en contacto conmigo para que pueda hacerle una consulta relativa a su libro sobre D. Jaime de Borbón.
Luis María (Buenos Aires, Argentina) 23-08-2010 - 16:33
Estimado Alcalá: Leyendo su interesante nota, creo que se ha deslizado un error y que se refiere a la presencia de Irene de Holanda en el Montejurra de 1957. Entiendo que para esa fecha no tenía relación alguna con ella, pero me queda la duda.
Antoni Bosch (Barna) 21-08-2010 - 13:32
Carlos Hugo fué un traidor a la causa carlista. Asistí el añ0 77 a Montejurra y pude ver con mis ojos (18 años) como el socialismo autogestionario era un invento que calcino el carlismo. Nunca he sido carlista pero Carlos Hugo perdio una buena causa.
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