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06 d'Octubre de 2009

Antonio Bruyel

Al hablar de memoria histórica también debemos incluir a aquellos hombres que, a pesar de haberse puesto del lado de la República, poco después comprendieron su error. Personas que, ante las barbaries que se cometían, dijeron basta. Esa actitud les costó la vida.
Antonio Bruyel Martínez había nacido en Haro (Logroño) en 1884. Estaba casado y tenía seis hijos. Antes de la guerra civil era magistrado de audiencia, juez de instrucción número 7 de Barcelona, juez de Vagos y Maleantes, y vicepresidente en funciones de presidente de una jurado mixto. Su hijo  Augusto Bruyel Gutiérrez, de 19 años, fue asesinado en Madrid.
Era una persona comprometida con la justicia y tremendamente cultivada, que se negó a formar parte de la barbarie firmando sentencias de muerte en Barcelona. En 1908 publicó ‘¿Qué es el nacionalismo vasco?’, un ensayo sobre las causas de éste a raíz de la defensa de un nacionalista del PNV en un juicio en Bilbao. Además publicó poesías.
Antes de estallar la guerra vivía en la calle Méndez Núñez 14, pral. 2º de Barcelona. El 20 de junio de 1939 le procurador Manuel Satorras Capell escribía sobre la detención, muerte y desaparición de Antonio Bruyel lo siguiente:
«Que por sus ideas y conducta podían considerarse afectas o simpatizantes al Alzamiento Nacional, alcanzó seguidamente al Juez Don Antonio Bruyel Martínez, el cual por su intervención en la tramitación de las causas contra elementos anarquistas, adoptando en ellas contra los culpables las enérgicas medidas procesales que según su recta conciencia de acuerdo con la ley, debían aplicarse y el haberse distinguido siempre como católico practicante y fervoroso, le señalaron desde el 17 de julio de 1936 como una de las personas escogidas en que cobrarse la criminalidad, haciéndole objeto de tenaz persecución, la cual logró soslayar al principio, no obstante el total desamparo de los que blasonaban de hallarse revestidos de autoridad ‘legítima’,  permaneciendo oculto en el domicilio de Doña Isabel Conde que en aquel entonces lo tenía en la calle Consejo de Ciento, número 317, 3º.
«Por los días 20 o 21 de octubre de 1936, se practicó un registro en el citado domicilio del señor Bruyel -Méndez Núñez-, llevándose los individuos que lo practicaron las llaves del piso, manifestando al portero que el expresado señor fuese a recogerlas a la Jefatura de Policía.
«El portero que tenía orden del señor Bruyel de comunicarle cualquier recado, noticia o hecho que pudiera afectarle y de hacerle llegar cualquier carta o aviso que para él recibiere, por conducto de Don Joaquín Cantó, amigo del mismo, se apresuro a comunicar a este lo sucedido.
«Enterado Don Antonio Bruyel, decidió llegar personalmente a su casa, y en efecto en la mañana del día 23 de octubre de 1936, salió de su escondite, fuese a la portería de la casa número 14 de la calle Méndez Núñez y, de allí según manifestó el portero se dirigió a la Jefatura de Policía para según el aviso de los que practicaron el registro, recoger las llaves del piso. Transcurrió el día y la noche, sin que apareciera.
«El compañero del señor Bruyel, Don José Landeta, y este junto con Don Joaquín Cantó, hicieron durante todo el siguiente día 24 las gestiones que creyeron oportunas, especialmente en la Presidencia de la Audiencia y en una Delegación o Centro de Policía que existía en la calle de Claris chanflan a Cortes, donde prestaba servicio un tal Sr. Lladó, de quien habían oído hablar dichos señores al señor Bruyel como persona amiga de este, e interesado por el mismo.
«La impresión obtenida fue la de que Don Antonio Bruyel había sido asesinado aquel mismo día 23. El que ejerció las funciones de Presidente de la Audiencia, Andreu, y el Secretario de la misma, Juandó, manifestaron que según la referencia oficial dada por la Jefatura de Orden Público, el Juez señor Bruyel había sido hallado asesinado junto con otras personas en la carretera de Valencia.
«Al intentar los señores Landeta y Cantó obtener detalles respecto del hecho y averiguar el paradero del cadáver, no les manifestó consentimiento por dicho señor Lladó, que no pretendieran averiguar más y que ya sabían bastante y les aconsejaba no hiciesen otras gestiones, porque redundarían en perjuicio suyo».
Antonio Bruyel había sido cesado de su cargo, por orden del Departamento de Trabajo, el 15 de agosto de 1936. La última referencia que aparece sobre él fue publicada en ‘La Vanguardia’ el 1 de noviembre de 1936. En una nota breve se anunciaba su desaparición. Aquel 23 de octubre de 1936 fueron asesinados en Barcelona: Fernando Hausman; Antonio Gil Basagoitia; Fernando Vidal-Ribas Torres; Salvador Borrell Carreras; Jaime Casas Martorell; Juan Bautist Aguilar Banús; Isisdro Casamitjana Mandó; Ramiro Oromí Cartañá; y Pedro Orormí Granollers.
Blanca Gutiérrez Herrero, esposa de Antonio Bruyel, y sus cinco hijos estaban en Salas de Bureba (Burgos) pasando el verano. En noviembre de 1937 pidió  la Comisión de Hacienda de la Junta Técnica del Estado: «Se le conceda la pensión alimenticia del 25 por ciento del sueldo que disfrutaba su marido en su cargo de Magistrado». Su sueldo de magistrado era de 3.000 pesetas. Así pues, pedía una pensión de 750 pesetas.
La instancia iba acompañada de tres certificados firmados por: Carlos Crespo y Fernández de Córdoba, Luis Solano Costa y Luis Lorenzo Peñalva. Todos ellos habían conocido a Antonio Bruyel y afirmaron que era una persona de derechas, de orden, de una moralidad absoluta en todas las fases de su vida, enemigo del Frante Popular, de arraigadas creencias religiosas y excelente funcionario. A Blanca Gutiérrez le concedieron la paga de viudedad.
La familia continúa sin conocer el lugar donde fue enterrado el cadáver de Antonio Bruyel Martínez. Es uno más de los cientos de los desaparecidos de la guerra civil. Su bisnieto, Ignacio Bruyel, quiere encontrar sus restos y depositarlos en San Sebastián como era su deseo. Con este gesto quiere honrar la memoria de una persona que, al decir basta a la barbarie roja, pagó esa valentía con su vida. Quizás no encuentren nunca el cadáver pero, al menos, su recuerdo sigue vivo y presente.

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Comentaris afegits 
ana (Cantabria) 21-10-2009 - 21:02
Yo también soy familiar de don Antonio Bruyel Martínez, cuya esposa se llamaba doña Blanca Gutierrez BALLESTEROS ( no Herrero ). No "entiendo " los comentarios en catalán pero me suenan...ofensivos.? Gracias, Sr. Alcalá.
Carmen Barceló Bruyèl (Mallorca) 21-10-2009 - 13:30
Hola Cesar, quisiera solicitarle su mail, pues mi madre conoce con precisión detalles que usted ha relatado en este escrito que quizás amplían lo expuesto y fuesen de su interés. Una foto de mi bisabuelo preside mi habitación, así que sí está muy presente
Carmen Barceló Bruyèl (Mallorca) 21-10-2009 - 13:23
Qué importa si uno es de un partido político o de otro, no tiene ya nada que ver...hoy los tiempos han cambiado, y con ese cambio, la esperanza de que podamos enterrar a los nuestros y siguiendo el instinto humano, tener un sitio dónde honrarles sepultura
Carmen Barceló Bruyèl (Mallorca) 21-10-2009 - 13:15
Soy descendiente de Antonio Bruyèl Martínez, en concreto es mi bisabuelo, y quisiera decir que si que es cierto que es nuestro deseo conocer dónde se encuentran sus restos, pero no sólo de él sino también de su hijo, que también desapareció.
Pep (Reus) 11-10-2009 - 23:07
El comentari anterior és d'una gran intel·ligència.
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