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27 d'Abril de 2013

Los antimerkelianos

No es inocente la postura muy extendida en los medios proclive al linchamiento de Angela Merkel por sus posiciones en política económica. Con frecuencia este acoso y derribo mediático se disfraza también con la literatura habitual sobre la paz, la solidaridad y el unionismo que ha envuelto el discurso más ñoño sobre el proceso de construcción europea. Digo que este asedio a Merkel es culpable porque siempre está perpetrado por los opinadores que más cerca están de la clase política indígena y por lo tanto del presupuesto y su tentador gasto desmadrado.

Examinemos y desmontemos lo que suelen predicar los antimerkelianos, mamporreros de la clase política local:

1. Lo primero que afirman es la política de austeridad. Y son capaces de hacerlo el día después de constatar e incluso criticar al Gobierno de Rajoy por no lograr los objetivos de déficit. Los que afirmamos que no existe tal austeridad no decimos que no haya recortes. Claro que los hay: mal hechos, priorizando mal y realizados con prisas. Me gusta poner siempre este ejemplo: si alguien decide dejar de pagar la luz y el agua durante un año para pegarse un viaje estupendo, ¿diríamos que es austero? Las cifras son evidentes, en lo que va de crisis el Estado ha aumentado su deuda un 120% en casi medio billón de euros y eso ha sido fruto de déficits recurrentes acumulados durante 5 años. Esto no es austeridad se mire como se mire y los datos de déficit de 2012 también lo demuestran, hemos gastado 110.000 millones más de lo ingresado. Miremos los gastos: en 2007 el total fue de 413.000 millones, en 2012 de 493.000 millones. Es decir, que este año pasado se gastaron 80.000 millones más que en el momento álgido de la burbuja. ¿De qué austeridad nos hablan? 

Un mito muy instalado es que sin los intereses de la deuda estos déficits no hubiesen sido tan abultados. La realidad es que hasta el 2011 los déficits primarios (déficit sin contar los intereses de la deuda) han sido superiores al 75% del total. Cierto es que el déficit primario ya ha sido más reducido en 2012 después de los recortes y por el ascenso de la partida de intereses. Para restar importancia al gasto público que ha generado esta enorme cantidad de deuda -el gasto es una decisión política, el ingreso no tanto ya que está vinculado a la actividad- se suele aludir al rescate de las Cajas. La realidad es que el desembolso de éste representa 60.000 millones sobre los 480.000 millones de deuda generada durante la crisis. Todo dicho en cifras redondas. Si se saliese de la crisis gastando ya hubiésemos salido de ella hace bastante tiempo, pues no se ha hecho otra cosa que gastar. "Estimular", como dicen.

2. Lo segundo que afirman los antimerkelianos es que el BCE no hace como la Reserva Federal. En este sentido quiero ponerle deberes a la mayoría de tertulianos de medios generalistas: leer con frecuencia en Cotizalia a Daniel Lacalle. El BCE sí ha apoyado y comprado deuda soberana a pesar de la mala reputación que tiene esta política en Alemania. País que no ha dejado de tener tensiones durante estos años, entre las personalidades más destacadas del Bundesbank, saldándose con dimisiones -de halcones antiinflacionistas- y nombramientos no exentos de polémica. La realidad es que sí se ha practicado esta política, pues es precisamente la relajación de la ortodoxia del Bundesbank la que llevó a los anuncios del BCE de finales de verano (las OMTs) que han provocado hasta hoy la caída de la prima de riesgo en todos los estados de la periferia europea.

La versión radical de la demanda para que el BCE monetice deuda está en la tropa de ATTAC cuando cargan contra la muy presunta independencia política del BCE y hablan del "control democrático de la Banca Central" que viene a ser poner el Banco Central a completa disposición de los gobiernos aunque ellos digan del Pueblo. Vamos, su propuesta es: el populismo monetario. Uno en este sentido no deja de pensar que políticos como Alberto Garzón imaginan decisiones asamblearias en las que la mayoría siempre decidiría repartir más billetes que huelan a nuevo. Ya se sabe, los fans de la asamblea sólo las convocan cuando conocen el resultado de la deliberación.

A veces uno piensa que cierta izquierda cree que la riqueza es el dinero y que fabricándolo se solucionan todos los problemas. Estoy convencido de que saben perfectamente que los humanos no comemos papel moneda ni anotaciones en cuenta. Y la posición de toda esta gente lleva a preguntas de una lógica aplastante: ¿cómo fue posible pasar del paleolítico al neolítico sin fabricar billetes? A ver si habremos desaprendido algo fundamental... Usted lector estará pensando en la inflación que genera la monetización masiva, eso que tanto preocupa en Alemania porque allí sí aprendieron cosas, ¿ve que al chavismo le preocupe el robo de la inflación? Pues lo mismo que a Izquierda Unida. Cuando llega la inflación por sus políticas, acusan a "los especuladores", aprueban una Ley de Costos y Precios Justos y militarizan los supermercados. Mientras unos queremos retirar a los políticos la capacidad de manipular el precio del dinero y del crédito, ellos quieren conducirnos al caos más que contrastado pero que no reconocen a pesar de la pretensión científica del comité de ATTAC y del marxismo en general. Vaya aquelarre...

3. El opinador antimerkeliano atribuye al punto anterior la dinámica de que los bancos le compren el dinero al BCE al 1% y lo vendan a la alta rentabilidad del bono. "Negocio seguro" dicen, obviando una vez más la insolvencia actual del Estado. Respondamos esta cuestión:

A) Cuando los bonos han cotizado con la prima de riesgo tan elevada es precisamente porque muchos operadores han querido sacárselos de encima. Si han cotizado con la rentabilidad tan alta es por el elevado riesgo que supone prestar al insolvente Reino de España. Se dice que esto último es un negocio seguro, pero la realidad es que las entidades no han usado una enorme parte del capital prestado por el BCE para prestar al Estado. El miedo sigue presente.

B) Durante los años 2010, 2011 y principios de 2012 a las subastas del Tesoro iban fundamentalmente entidades españolas. ¿Por qué? Las entidades se veían presionadas por el Gobierno para acudir ya que no se vendían los títulos a bancos extranjeros que dejaron de comprar en las subastas. Tampoco hay que olvidar que las Cajas estaban en manos políticas y también fueron a participar en ellas. Hemos visto también como en la compra de bonos, los gobiernos de PSOE y PP han hecho participar al Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Fue también por la falta de demanda de bonos que se hicieron las famosas LTROs del BCE (ventana de liquidez para la banca). Ese dinero vendido a los bancos, en buena medida, tenía como intención y destino la compra de bonos soberanos, a pesar de que se nos dijo que facilitaría el crédito a las empresas. Además, los acuerdos de Basilea III sobre el capital de la banca han hecho que las entidades presten a los gobiernos por las exigencias de core capital, pues consideran los bonos soberanos más seguros que el crédito a pymes. Si no hay crédito para proyectos empresariales solventes es porque se lo lleva el insolvente Estado con sus emisiones de deuda y con el apoyo de la regulación vigente.

C) Si no queremos que los bancos en una relación viciada con el Estado puedan hacer -en alguna medida- este negocio que tanto se denuncia, dejemos de emitir deuda por un tubo. Pero oh qué pena, para eso habría que gastar mucho menos y tener déficit 0. Y eso no les gusta a nuestros estimados políticos y sus amigos los tertulianos de partido. Tampoco a las izquierdas muy partidarias del déficit como "herramienta de la política económica".

4. "Los alemanes se financian a tipos mucho más bajos e incluso negativos" nos dice el antimerkeliano. ¿Y eso por qué es así? A este lloriqueo se ha sumado con facilidad el PP desde que ostenta el Gobierno. Se demanda mayor convergencia de tipos en una misma zona monetaria. Pero es que resulta que la solvencia de España no es la misma que la de Alemania. El crecimiento en España no se visualiza mientras el déficit sigue galopante -a pesar de la propaganda de la austeridad y de las brutales subidas de impuestos- y lo mismo pasa con las cifras de paro. Estas últimas parecen conducirnos al colapso económico, político y social.

5. El antimerkeliano nos sorprende con esta perogrullada populista: "Es que los bancos alemanes quieren cobrar". Claro, como cualquier ahorrador con un depósito. Como cualquiera que haya puesto su dinero en un plan de pensiones que tenga bonos españoles en cartera. O los tenedores de bonos de la Generalitat, a los que parece que Dolors Camats (ICV) no quiere pagar. Con esto último quiero decir que no sólo nos han prestado los bancos alemanes, también bancos, empresas y particulares de todo el mundo y de aquí mismo. Usted lector puede tener títulos del Tesoro comprados después de ver un bonito anuncio en la televisión. Todo eso son los "malvados mercados" a los que se ha cedido soberanía cuando nos hemos endeudado soberanamente. Pues claro: las deudas se tienen que pagar. De la dependencia de los mercados, casualmente, se quejan sectores de la izquierda que han estado diciendo durante años aquello de "la deuda pública no es mala", mientras nos llamaban fundamentalistas a los defensores del déficit 0.

6. El antimerkeliano con frecuencia confunde la posición de Merkel con la de "los mercados". Y resulta que no es la misma como bien sabemos muchos. Obviamente en el mercado hay opiniones para todos los gustos, pero si una manda es la opinión de los grandes operadores que es precisamente antimerkeliana. Esto tiene una explicación relativamente sencilla: los grandes tenedores de bonos ansían y demandan la inflación de activos de riesgo que impulsan los famosos QEs de la Fed o las compras de bonos e inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales más importantes del Globo. Para comprobar lo que digo basta atender a casi cualquier analista comercial de gran banco de inversión cada mañana. Como hemos dicho, Alemania ha tenido una tradición contraria a estas llamadas "medidas no convencionales" de carácter burbujista. Así que resulta que el antimerkelianismo tertuliano y el Buen Progre acaban defendiendo lo mismo que los grandes operadores del mercado cuando piden grandes compras de bonos por parte del BCE.

7. El antimerkeliano acusa de insolidario al Gobierno alemán. Olvida que de momento Merkel es quien ha puesto en buena medida el dinero para pagar el rescate de las Cajas ruinosas gestionadas por nuestros políticos que piden más crédito barato. Y que son yonkis perdidos. Adictos a la deuda. El rescate de las Cajas se ha sumado a la deuda del Estado de momento, pendientes de la llamada "recapitalización directa" a través del MEDE que según un temerario Rajoy llegará un día en la negociación que se lleva a cabo en la UE. En todo esto los antimerkelianos vuelven a decir que se han rescatado las Cajas para q los bancos alemanes cobren: ¿han visto acaso a nuestros políticos muy interesados en que las Cajas quiebren y se liquiden de forma ordenada? Muchos políticos autonómicos y municipales lamentan haberse quedado sin el juguetito que les permitía financiar caprichos político-electorales como aeropuertos para patinar. ¿Alguien ha visto algún político español defender el bail-in que tan constructiva e insistentemente propone Juan Ramón Rallo? Esta semana mismo veíamos a Mas, preguntado por Junqueras en el Parlament, hablando de la creación "con discreción" de un banco público. Lamentan profundamente no disponer de ninguna Caja a la que echar mano en sus apuros de gastadores profesionales. Da la sensación que no han aprendido nada, pero sí. Lo que pasa es que el interés de manejar dinero y crédito ajeno les puede mucho.

El antimerkeliano llenándose la boca con palabrería solidaria lamenta que no haya unión fiscal europea o que no haya eurobonos. Exigiendo así que los contribuyentes alemanes, finlandeses y holandeses sufraguen la fiesta mediterránea. Si tan europeísta es el antimerkeliano que sea más duro con quien ha incumplido brutalmente el Pacto de Estabilidad.

8. Y el punto 7 nos lleva a otra frase hecha: "Alemania incumplió el Pacto de Estabilidad durante varios años". Este es de los argumentos más lamentables y lo más grotesco es que cree que ha dicho algo sustancial. Aquí el antimerkeliano compara un incumplimiento máximo por un 1'2% sobre PIB con nuestro incumplimiento que ha llegado casi a cuadriplicar el 3% permitido. Alemania en 2003 tuvo un déficit del 4'2% mientras hacía grandes reformas de fondo, nosotros lo hemos llegado a tener del 11'2% del PIB en 2009 sin hacer reformas, nada más que gastando por gastar.

9. Una de las más insultantes acusaciones que la Canciller contestó con cierta vehemencia es "Merkel está en contra del crecimiento". Y esto se dice de la líder de un país serio que es de los pocos que crece durante la crisis en la UE. La raíz de este problema está en que se ha llegado a asemejar, sin dudas ni vergüenza, más gasto público con "políticas de crecimiento".

10. El antimerkeliano más bruto llega a demandar que el Gobierno español rete a Merkel bajo la amenaza de salir del euro. Minusvalora las consecuencias de esa decisión. Carga contra la devaluación interna como si esta fuese totalmente evitable con 6 millones de parados, nuestro sobreendeudamiento total y nuestros problemas estructurales. Pide la devaluación con la nueva peseta y es el que pone sin rubor como condición para "no irnos del euro", que el Gobierno alemán acabe con su estabilidad presupuestaria "porque tiene margen" como dice también Rajoy en su lloriqueo para lograr el "estímulo". Es el antimerkeliano que quiere que los alemanes gasten su ahorro en nosotros para convertirnos en especialistas de la compra sin ofrecer nada valioso a cambio. Es el que dice creer que los pobres sureños tenemos secuestrada a Alemania con nuestra demanda de sus productos. Alemania también tiene sus problemas financieros y de ahí que no quiera asumir más riesgos burbujísticos. Pero si algo ha demostrado Alemania es su capacidad exportadora en diversas condiciones muy adversas y hoy asistimos a una orientación de muchas de sus marcas más conocidas hacia mercados que sí tienen ahorro acumulado para consumir. Hablo de las economías emergentes.

En todo este sentido hay que alertar de algo, ya tardaba en aparecer una nueva fuerza política: "Alternativa para Alemania." Una formación llena de cerebros que pide la salida de su país del euro. A ver si van a ser ellos los que se cansen del resto... Y entonces vamos a ver quién paga la fiesta antimerkeliana.

Al antimerkeliano parece que no se le ocurre pensar que Merkel intenta liderar y reparar un sur europeo que con la burbuja de crédito no ha sido ni productivo ni competitivo durante demasiado tiempo. Y muchos aquí no caen en que es el encarecimiento del crédito el incentivo más efectivo para que los políticos ajusten el gasto y hagan las reformas necesarias que jamás hacen con abundante dinero a mano.

 

Hasta aquí las 10 prédicas habituales del antimerkeliano.

Buena parte del tertulianismo se ha pasado la crisis señalando los chivos expiatorios que indicaba el poder político: Lehman Brothers y las subprime, el mito de la desregulación financiera, los mercados, los especuladores, las agencias de calificación, etc... Pero poco a poco algunos de estos cocos han ido perdiendo presencia en la verborrea tertuliana. Ahora me duele la cabeza de tanto leer y escuchar la canción antimerkeliana. El tertulianismo -salvo algunas felices excepciones- la lleva cantando bastante tiempo y conforme la crisis económica y social se eterniza este fenómeno va a más. Digámoslo: es fácil dejarse atrapar por esta serenata para un tertulianismo que es generalmente deshonesto. Sí, muy deshonesto. La contradicción es humana pero cuando es muy evidente y casi nadie parece reparar en ella se hace presente la sospecha de fraude masivo. ¿Por vagancia a la hora de pensar? La creo probable. ¿Y en el caso de los políticos y arrimados? Aquí lo de siempre: sectarismo y ganas de poder. Que es siempre poder gastar.

Los tertulianos no están bien valorados por una enorme porción de la población y en ambientes especializados son objeto de mofa con frecuencia. Hay motivos. Y debo confesar que he empezado a sentir cierta vergüenza al participar en alguna tertulia de vez en cuando.

Para acabar, no quiero dejar de destacar un par de esas contradicciones en las que cae el antimerkelianismo español y catalán. Es tradicional del nacionalismo español acusar de victimista al nacionalismo catalán, pero resulta que ahora asistimos a su propio victimismo que expone a Merkel como el enemigo exterior a batir, todo con la intención de siempre: infravalorar y disimular las deficiencias propias. En el nacionalismo catalán encontramos otra obvia contradicción. Es una constante en el ambiente denunciar el déficit fiscal interterritorial que sufre Catalunya, en cambio se reivindica con desparpajo que sea Alemania quien siga siendo el gran contribuyente económico de la UE y se acusa a Merkel de no querer mutualizar deudas con los países del sur.

La contradicción preside demasiados debates y los que consideramos la búsqueda de la verdad como un deber, no dejaremos de denunciarla allá donde creamos verla. Aunque uno se quede muy solo. La mayoría en su momento quemó "brujas" con alegría.

La coherencia no sólo no está de moda. Es ya una auténtica excentricidad. Y con frecuencia es confundida con el extremismo. Así nos va.

 

@AzoteLiberal en Twitter.

 

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