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07 d'Abril de 2013

 

Los liberales lloran por las esquinas en las redes sociales. Hace mucho que la desazón impregna los blogs de muchos de ellos en este país. El auténtico liberal peninsular nunca ha tenido muchos motivos para la alegría, pero durante estos años de crisis podríamos empezar a hablar de pesimismo liberal crónico. A pesar del optimismo de fondo del liberalismo en relación con el hombre, la queja ya es la nota dominante entre sus diversos divulgadores en España. Y sobre todo, esta queja surge de la indignación que generan las falsas atribuciones al liberalismo, como la del rescate con dinero del contribuyente de esas entidades parapúblicas llamadas Cajas de Ahorros. ¿La insostenibilidad del sistema público de pensiones también es culpa del "neoliberalismo"? ¿El fracaso escolar de esta educación estatalizada y sindicalizada también lo es? Y podría preguntar por decenas de colapsos del modelo público que está muy lejos del turboneoultraliberalismo que algunos ridículos adictos al prefijo afirman que impera, no sé dónde pero aquí no.

Bien... Relax.

Esta semana hemos conocido dos encuestas que nos han acercado cuantitativamente a una realidad que no sorprende por más que sospechada: la sociedad española desea un régimen más intervencionista aún que el actual. Saber hasta qué punto lo anhela ha sido alarmante.

Un servidor se incluye entre los más pesimistas y me reafirmo en lo que tantas veces he sostenido: España se conduce a un régimen del llamado Socialismo del Siglo XXI. Ya veremos si aquí lo llamarán de forma diferente con base en alguna particularidad. Marketing, ya se sabe. Y Catalunya en eso no va a ser distinto, ahí están las izquierdas más radicales pujantes en el Parlament, mientras CiU compite en socialdemocracia y estatismo con el PP. Y ambos ocupan a la perfección el espacio del PSOE. La rendición ideológica de las derechas y del liberalismo de boquilla oficial es en parte responsable del resultado de las dos encuestas a las que me refiero.

El Estudio de la Fundación del BBVA que conocimos el pasado jueves nos da muchos datos sobre la percepción que tienen los ciudadanos de la crisis. Y también nos indica mucho sobre sus valores. Uno de los datos más alarmantes es que el 54'7% de los encuestados considera que el esfuerzo no debe ser premiado con mayor renta. Preguntados por la misma cuestión, los holandeses arrojan un 19% y los daneses un 14%. Cosa que nos lleva a concluir que en el norte de Europa hay Estados del Bienestar pero su población no parece tener la comodidad y el apalancamiento -también financiero- como valores. Mucho propugna nuestra izquierda sobre el Estado del Bienestar norte europeo en materia de impuestos -que ya estamos superando- pero lo que no nos dice son algunas de sus características más liberales y que lo hacen sostenible: productividad y competitividad en mercados muy flexibles -también en lo laboral- o los criterios que rigen la forma de gastar y recaudar. Me refiero al sistema de cheques sanitario y educativo que fomentan la competencia, la calidad y la eficiencia. Y me refiero también a primar más los impuestos indirectos que los directos sobre el trabajo y el ahorro.

El Estudio del BBVA nos arroja una contradicción típica de sociedad infantilizada víctima de lo que describía Bastiat: "El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás". Los españoles dicen desconfiar de los políticos pero a su vez reclaman más presencia del Estado en la economía. La coña está servida, parece que una buena cantidad de gente no se ha dado cuenta de que el Estado está gestionado por políticos. Dice no confiar en ellos pero les quiere dar más poder. Esta percepción reflejada en la encuesta confirma la ficción a la que se refería Bastiat. El español de las encuestas confía en el Estado en esencia, no en sus gestores. Alguien me dirá: "desconfía de los actuales políticos". Efectivamente, eso parece. El español medio sigue ignorando los incentivos perversos que dominan la administración pública, incentivos que son los que deberían llevarnos a limitar su poder en nuestras vidas.

Ante todo esto, tenemos a los liberales llorando y convencidos de que hay que emigrar antes de que esta mayoría social se exprese en las urnas y convierta esta situación penosa que vivimos en un auténtico infierno económico. Sí, más. Porque cabe más infierno. ¿Tengo que recordar que Argentina a principios del siglo XX era una potencia económica y una promesa? Y esto me lleva a la segunda encuesta deprimente que hemos conocido esta semana, la de Metroscopia para El País.

Esta encuesta nos ofrece un resultado electoral para las próximas Elecciones Generales que situaría el Congreso de los Diputados como la cámara más a la izquierda de toda Europa. En el lado opuesto de la más derechista que es la de Polonia. Allí aprendieron y escarmentaron con tanto socialismo, aquí se ve que necesitamos experimentarlo porque aprender de los demás nos cuesta una barbaridad. Por eso también, en lugar de querer copiar modelos como el holandés, el luxemburgués o el estonio, tenemos una buena parte de la izquierda que mira sonriente a Venezuela. ¿Que el Estado colapsa de nuevo por estatismo? Aquí no ha pasado nada, el problema es que hemos tenido poco Estado.

La propaganda liberticida está funcionando a la perfección. Han conseguido convencer a gran parte de la población de que más poder público es necesario. A pesar de que el PP ha practicado políticas estatistas que vuelven a fracasar, como siempre. Pero como se ha vendido que eran liberales, se quiere un cambio y ese es...  ¡Más socialismo!

La mayor parte de la ciudadanía no ha entendido la crisis porque ningún político la ha explicado de forma honesta y no lo harán porque eso sería su harakiri. Y los periodistas generalistas en su mayoría han contribuido a la confusión alimentando los cocos que el poder público señalaba como culpables de la situación. El español de las encuestas desconoce casi todo de cómo funciona el dinero y el crédito en Occidente. En esto la administración tiene casi todo el poder de planificación a la hora de fijar precios y cantidades. Esta es una crisis de sobreendeudamiento generada por las manipulaciones políticas sobre el dinero. Una más, la más brutal que hemos vivido y viendo la demanda ciudadana de más crédito y más gasto es seguro que no será la última. Las trampas al mercado se pagan caras y seguiremos acumulando despropósitos. Como el mantener un gasto público corriente brutal creado a base de ingresos extraordinarios surgidos durante la burbuja de crédito, no surgidos de una economía de fundamentos sanos.

Los españoles se muestran como los más anticapitalistas de la Unión Europea y se muestran desilusionados con la democracia, cuando ni hemos tenido una democracia representativa de calidad, ni hemos tenido libre mercado. A pesar de desconfiar tanto de los políticos, los ciudadanos se han creído sus mitos y leyendas. Claro, si uno se cree que la partitocracia ha sido democracia, uno acaba estando desilusionado con la segunda. No falla.

El Estudio de la Fundación BBVA nos decía que los españoles son mucho más de manifestarse que de asociarse y esto es coherente con que deseen un gran Estado Providencia. Los españoles creen mucho en el altruismo a la fuerza del Estado, lo de la cooperación voluntaria y los intercambios libres lo llevan peor. Mejor estirarse y recibir lo que el Estado "debe" robar a otros para dárselo a uno... Hasta que no quede a quien robar para mantener el asunto que es en lo que estamos. Ser fan de la dilución de la responsabilidad individual es un rasgo de la mayoría social en este país.

No son pocos los que creen que puede existir un poder estatal hiperfacultado que sea bueno y no se corrompa jamás. No entienden que es precisamente ese exceso de facultades legales el que dota al poder de la capacidad de conceder privilegios. Sean para corporaciones que prefieren arrimarse al presupuesto que competir libremente, sean para entidades culturales de todo tipo, sean para mineros que chantajean para sostener su sector o sean para sindicalistas liberados que hace 30 años que no saben lo que es el trabajo. Y como los autónomos están poco organizados, su atomización hace que sean los pagadores de todos los privilegios que concede el Estado en nombre del "bien común". Expresión siniestra que con frecuencia esconde el egoísmo de los que ocupan y viven del poder.

Pronto los españoles tendrán lo que piden, un Estado Hipersocial que les prometerá el oro y el moro. Tras el colapso, más colapso. Esta actitud de ausencia de aprendizaje la vemos constantemente, los españoles valoraban mejor las Cajas que los Bancos, las primeras han demostrado ser muy ruinosas y a pesar de ello muchos ciudadanos no dejan de demandar más banca pública gestionada por esos políticos ideales que sólo existen en sus sueños.

La crítica a los políticos actuales por parte de la mayoría no es más que la demanda de un Estado dirigido por los Reyes Magos. Pero resulta que no puede ser, el Estado está operado por humanos y es precisamente por eso que no se le puede dar tanto poder.

Algunos nos preparamos para décadas de oposición.

@AzoteLiberal en Twitter

NOTICIAS RELACIONADAS:

Noticia sobre el Estudio de la Fundación BBVA http://www.elmundo.es/accesible/elmundo/2013/04/04/economia/1365068127.html

Encuesta de Metroscopia para El País http://politica.elpais.com/politica/2013/04/06/actualidad/1365261960_266321.html

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