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23 d'Abril de 2010

Prácticamente, los mismos que, con motivo de la bronca corporativa entre unos cuantos jueces, se indignan ahora porque, dicen, estamos perdiendo la memoria histórica, son los que hablan, sin el más mínimo rubor, de Joan Antoni Samaranch.

En una nueva muestra de falseamiento de la historia, el ex presidente del COI Joan Antonio Samaranch, de ideología franquista, que vistió la camisa azul de Falange, que hizo muchas cosas contra Catalunya y contra todo lo catalán, es presentado ahora como un catalanista, y elogiado por la seudoprogresía seudosocialista, que le llama Joan Antoni en las esquelas.

En estas circunstancias, cualquier joven sin conocimiento del pasado más inmediato -lo que, por desgracia, es cada vez más frecuente-, habrá llegado a la conclusión de que ha muerto un defensor de Catalunya y un demócrata luchador por las libertades nacionales y democráticas catalanas.

¿A qué vienen estos elogios a un franquista? Que lo elogien los franquistas -que aún quedan, y más de los que muchos creen-, es  lógico. Pero que este rebaño de progres y supuestos socialistas se deshaga ahora en elogios sobre la figura de Samaranch es un falseamiento de la historia y una falta total de vergüenza intelectual y de honradez moral.

Aunque no debería extrañarnos. Porque este grupo de dirigentes que han vivido a costa del PSC, chapoteando en el dudoso mundo del urbanismo municipalista, y que ahora se deshacen en elogios a Samaranch, son los mismos que, no hace tanto tiempo descubrieron que José María de Porcioles había sido el verdadero descubridor del actual modelo de urbanismo -supuestamente progresista y supuestamente democrático- de Barcelona.

Después de todo, tiene sentido. Porque la gigantesca operación de especulación urbanística que fueron los JJOO de 1992, organizados por Samaranch y sus amigos socialistas, fueron la culminación del urbanismo que inició Porcioles, a cuya sombra se propiciaron enormes operaciones especulativas que llenaron los bolsillos de unos cuantos espabilados y crearon grandes bolsas de miseria y hambre en Barcelona.

Y este tipo de gente -Porcioles y Samaranch- fueron después el modelo para estos socialistas de boquilla, que han utilizado -hasta que ha llegado esta crisis- a Barcelona para enriquecerse ellos y enriquecer a sus amigos. Porque, seamos claros. El tan elogiado modelo de desarrollo urbanístico de Barcelona se fundamenta en la entrega del suelo público a la especulación privada,  a costa de las personas con menos recursos. Más o menos.

Todo cuadra. Al fin y a la postre, Porcioles y Samaranch pusieron las bases para que estos emergentes nuevos ricos se hayan llenado los bolsillos con las especulaciones urbanísticas propiciadas desde los cargos públicos controlados por el PSC. Es decir, en nombre del socialismo y de la libertad.

En este contexto, todo encaja. Pero esta gente debería tener un poco de vergüenza intelectual. Aunque tal vez sea pedirles demasiado. Y cuando se prescinde del respeto a la verdad, se entra en la colaboración en estos funerales de Estado -de un Estado supuestamente democrático- a un franquista.

Cuando se entra en esta dinámica de desvergüenza intelectual y moral y de falseamiento de la historia y la realidad, se entiende que las autoridades de Catalunya se dediquen a homenajear a un franquista que tanto daño hizo a Catalunya y a su identidad democrática y nacional.

De hecho, éstos son los resultados de aquella otra vergüenza, llamada la transición, un enjuague con el franquismo que impuso sus leyes, sus jueces, sus privilegios, su monarquía y su constitución, a cambio de permitir una mascarada electoral cada cuatro años. Aquella transición, tan elogiada, es la que propició que estos aprovechados, que actúan en nombre del socialismo, proclamen que sus modelos son gente como José María de Porcioles y Juan Antonio Samaranch. ¿O deberíamos decir Joan Antoni?

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Raimon (Viladecavalls) 24-04-2010 - 19:22
Sr.Galeote: felicitats pel seu magnífic article. En Juan Antonio Samaranch era un feixista confés, per convicció i per conveniència, i un anticalà i és una vergonya que el govern de Catalunya li reti homenatge.
Salvador Ferrer-Bonsoms (Igualada) 24-04-2010 - 13:15
Se está escenificando una farsa indigerible. Juan Antonio Samaranch, un falangista de camisa "azul-mahón", que hacía lo único que la Falange podía hacer en el tardo-franquismo, organizar la enseñanza de la gimnasia, convertido en héroe catalán...
Francisco Javier (Menos hipocresía, y menos oportunismo...) 24-04-2010 - 13:04
Qué bonito es ser luchador antifranquista 35 años después de la muerte del dictador... es para sacar pecho. Sobretodo ahora que no hay riesgo de acabar represaliado ni harto de palos en un calabozo de Vía Layetana. Enhorabuenas a todos estos valientes.
Joan (Lleida) 03-05-2010 - 11:40
Magnífc. Les coses tal com són... per aquests que s'omplen la boca de memòria històrica.
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