19 de Febrer de 2010
El Vendrell, una de las localidades más cultas e interesantes del Baix Penedès, ha sufrido estos días un brote de violencia que nos ha recordado los incidentes que ocurrieron en el otoño de 2005 en diversas zonas de los alrededores de París, en la banlieue.
Por supuesto, El Vendrell no es la banlieue. Pero, tal como se están enfocando las cosas, corremos el riesgo de caer en el mismo error que muchos cayeron cuando se produjeron los sucesos de la banlieu de París.
El origen de estas explosiones de violencia no está en la raza, ni en la cultura, ni en la religión. El origen está en el paro, la pobreza, la miseria y la marginación. Son dos cosas distintas. Profundamente distintas.
De todas formas, una vez que se enciende la mecha, aparecen fenómenos ideológicos y sociales distintos de las causas originarias. Es entonces cuando surgen actitudes racistas, cuando surge la xenofobia.
Pero el origen del problema es la miseria. En El Vendrell, en la banlieue de París y en otros puntos. En el fondo de la revuelta está la pobreza, está la marginación. Ni en El Vendrell ni en París se invocaba a Alá ni a ningún tipo de Dios.
Cuando no hay crisis y se encuentran puestos de trabajo, el problema desaparece. La estabilidad económica crea un escenario social en el que no cabe el enfrentamiento racista o cultural.
El enfrentamiento racista, cultural o religioso, que de hecho, son aspectos de un mismo enfrentamiento global, surge cuando el paro y la pobreza provocan el resentimiento hacia el más pobre. Y el más pobre es un inmigrante, normalmente de otra raza, religión y cultura.
Estas explosiones surgen en los núcleos más afectados por la marginación y el paro. En El Vendrell, el problema no se produjo en el centro de la ciudad. Y la banlieue de París no es Grands Boulevards, ni Saint-Germain-des-Pres.
Por tanto, no nos equivoquemos. El problema no nace por la diferencia de cultura, religión o raza. Nace por un sistema que hace a los ricos cada vez más ricos, y a los pobres cada vez más pobres. Y en el último escalón de los más pobres están los inmigrantes.
¿Que hay racistas? Por supuesto. Pero Hitler no nació de una ideología, sino de una depresión económica. Decir que el problema del Vendrell, o de la banlieue, es de racismo, es falsear las cosas.
Atribuir lo ocurrido en El Vendrell al racismo es ocultar que la causa está en un sistema económico que produce -y que necesita- algunos ricos y muchos pobres. Éste es el problema real. Y es conveniente para todos que las cosas estén claras.