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03 d'Octubre de 2008

Ante la actual crisis económica, hay quienes reclaman a los gobiernos, a los partidos, a los políticos, que actúen, que tomen medidas que sirvan para paliar los efectos que están produciendo las turbulencias financieras que hace tiempo que se están trasladando a la economía no financiera, a la economía real.

Aquí hay un error. Un gran error. Porque se habla de los políticos, de sus gobiernos y de sus partidos, como si fueran un ente neutral, una instancia que está por encima del bien y del mal, como si fueran unos mediadores independientes entre los ciudadanos de a pie y los especuladores que han provocado la crisis.

La realidad no es ésa. Ya no hace falta ser marxista para comprobar que los gobernantes están colocados en sus puestos gracias a los poderes económicos y financieros. Que los partidos están financiados por esos mismos poderes, y que, en muchos casos, son directamente los empresarios los que están en los gobiernos.

El mismo George Bush es de una familia que ha hecho -y sigue haciendo- su fortuna con el negocio del petróleo. El vicepresidente de EEUU, Richard Cheney, trabaja para el conglomerado empresarial y financiero Halliburton, y son notorias las conexiones con instituciones empresariales yfinancieras de otros miembros del Gobierno norteamericano.

El artífice del fraude consistente en entregar a los estafadores de Wall Street más de 700.000 millones de dólares de los contribuyentes, para que se los repartan, es el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Bien. Paulson llegó al Gobierno norteamericano después de ser durante más de treinta años uno de los máximos ejecutivos -llegó a la presidencia- de Goldman Sachs, la aristocracia de los bancos de inversión, que son los grandes instrumentos especulativos que han provocado la crisis.

En Italia, por ejemplo, también han prescindido de intermediarios políticos. Berlusconi es un empresario que se ha hecho presidente del Gobierno para defender sus empresas y ganar dinero. Es muy revelador de cómo los grandes empresarios ya no necesitan utilizar a los políticos para controlar los gobiernos.

Y en este negocio no hay diferencias entre la llamada izquierda y la llamada derecha. El dinero no tiene ideología. El socialdemócrata alemán Gerhard Schroeder pasó directamente de la presidencia del Gobierno alemán al consejo de administración del gigante Gazprom, que controla el círculo próximo a su amigo Putin, con importantísimos intereses en Alemania. Ahí está el creador del nuevo laborismo, Tony Blair, que salió de la presidencia del Gobierno británico para trabajar en el grupo financiero suizo Zurich, Financial Services. 

Sin llegar tan lejos, aquí, el gran líder del socialismo moderno español, el renovador del PSOE, Felipe González, ha acabado de asesor del tercer poder financiero del mundo, el mexicano Carlos Slim. Y uno de sus vicepresidentes, Narcís Serra, es presidente de Caixa Catalunya. Podríamos seguir, pero no hace falta.

Analizando todo esto, ¿puede sostenerse con un mínimo de rigor intelectual que los políticos están al margen de este gran negocio? ¿Puede afirmarse que el sistema democrático es capaz de controlar esto? ¿No habrá que concluir, más bien, que el sistema democrático es esto?

Esta crisis, y otras que se han producido y que se producirán, no son errores del sistema. No es que haya habido un fallo. El sistema es así, es esto, funciona a base de esto. Sólo que, a veces, necesita estos ajustes -el mercado- para volver a montar nuevas y gigantescas estafas. Es su método de supervivencia y reproducción. Los políticos son los conserjes, los que se ocupan de que las cosas estén ordenadas y los suelos limpios.

Y, después de todo, con financiar cada cierto tiempo unas elecciones en algunos países, hay vía libre para adquirir patente de democráticos. Para defender los derechos humanos. Luego, en nombre de la democracia, se organizan fraudes como el de Wall Street, y se controla el petróleo de oriente medio creando un estado militar y teocrático como Israel y ocupando militarmente Irak y Afganistán. Entre otras cosas.

Ahora, los que creen que los políticos y los gobiernos son una cosa, y los de Wall Street otra distinta, tienen sus esperanzas puestas en Barack Obama. Prescinden del hecho de que esta especie de Zapatero norteamericano ya ha rendido pleitesía tanto a Tel Aviv como a Wall Street. Por eso ha llegado hasta ahí. Bueno, pues esto es la democracia.

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Comentaris afegits 
garcia (madrid) 10-10-2008 - 10:55
Bien, Galeote. Has dado en el clavo, aunque a mucha gente, entre la que NO me incluyo, no le gusta escuchar lo evidente a pesar de ser victimas de esta politica de conserjeria. Prefieren soñar. Peor para ellos, más grave será, a la alarga, la caida.
Kropotkin (Vic) 04-10-2008 - 11:06
Pero bueno Galeote, me sorprende Vd. ¿Pero no eran los politcos catalanes grandes patriotas que luchaban por el pueblo catalan. ¿Confiesa Vd. que el catalanismo es una herramienta del capital para forrarse mas aún? Por fin estamos de acuerdo...
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